La NASA envió con
éxito este viernes una sonda espacial que viajará hasta el cinturón de
asteroides que orbita el Sol entre Marte y Júpiter para estudiar uno de ellos,
Psyche, que se presume es rico en metales y podría dar pistas sobre el origen
de nuestro sistema solar.

La misión no
tripulada Psyche, que ha merecido una inversión de 1.200 millones de dólares,
arrancó de manera formal a las 10.19 horas local (14.19 GMT), cuando un cohete
Falcon Heavy de la firma SpaceX despegó desde el Centro Espacial Kennedy, en
Florida (EE.UU.), con la sonda en su cúspide y comenzó así un viaje que se
prevé dure seis años hasta llegar a su destino.

La nave, que con
sus paneles solares extendidos tiene unas dimensiones de 25 por 7,3 metros, el
mismo tamaño de una pista de tenis, arribará a la órbita de Marte en mayo de
2026 y desde ahí, con ayuda de la fuerza gravitacional del planeta rojo,
continuará hasta alcanzar Psyche en agosto de 2029 La sonda orbitará este
asteroide, descubierto por el astrónomo italiano Annibale de Gasparis en 1852,
durante unos 26 meses con apoyo de instrumentos de última generación, entre los
que se incluye un espectrómetro de rayos gama que identificará los elementos
que componen este misterioso objeto celeste.

Los científicos
de la NASA parten de la hipótesis de que en su interior hay hierro y níquel,
uno de los componentes básicos de la Tierra y del sistema solar.

«Parece ser
el expuesto núcleo de níquel-hierro de un planeta primitivo», el cual
perdió sus cortezas exteriores por alguna violenta colisión durante la
formación del sistema solar, baraja la agencia espacial estadounidense.

De ser así,
Psyche provee una oportunidad inmejorable de analizar inaccesibles núcleos, que
en el caso de la Tierra se ubica a unos 2.900 kilómetros (1.800 millas) debajo
de su superficie rocosa.

Se trata, de
algún modo, de una investigación «en el espacio exterior para estudiar el
espacio interior», como dijo esta semana en una teleconferencia Lindy
Elkins-Tanton, la investigadora principal de esta misión.

Un asteroide del
ancho de Massachusetts

La misión, que se
preveía iba a ser lanzada hace un año pero enfrentó obstáculos técnicos, busca
por tanto comprender un compuesto básico de la formación de planetas hasta
ahora inexplorado: los núcleos de hierro.

La misión es
histórica, ya que supone la primera vez que la NASA examine un cuerpo que no es
de roca o de hielo, sino de metal.

Este asteroide de
forma irregular, semejante a un papa y que presenta al menos dos cráteres,
toma su nombre de la diosa griega del alma. Tiene una superficie de 165.000
kilómetros cuadrados (64.000 millas cuadradas) y un ancho de 280 kilómetros
(173 millas), casi el mismo que el estado de Massachusetts.

Los expertos de
la NASA estiman que entre el 30 % y 60 % de su volumen es metal y el resto de
material rocoso.

Psyche orbita a
una distancia que oscila entre 378 millones a 497 millones de kilómetros (entre
235 a 309 millones de millas) del Sol. Su año dura el equivalente a cinco años
terrestres y su día unas cuatro horas.

La nave, que
viajará unas 2.200 millones de millas (3.600 millones de kilómetros) hasta
llegar al asteroide, estudiará a Psyche desde cuatro diferentes órbitas, en la
más cercana de ellas le dará la vuelta precisamente en cuatro horas.

La misión será
aprovechada también para hacer pruebas de una nueva y sofisticada tecnología de
comunicación óptica en el espacio profundo que en vez de ondas de radio utiliza
láseres.

El llamado Deep
Space Optical Communication (DSOC) tiene como objetivo mostrar cómo los láseres
podrían aumentar las velocidades de transmisión de datos mucho más allá de la
capacidad de los actuales sistemas de radiofrecuencia utilizados en las naves
espaciales.

Este sistema
probará las comunicaciones con la Tierra durante los dos primeros años del
viaje de Psyche y contará con tres antenas receptoras ubicadas en Estados
Unidos, Australia y España.

Elkins-Tanton no
oculta su emoción de lo que puedan mostrar las primeras imágenes que envíe la
sonda espacial de Psyche, sobre el que hasta ahora solo existen recreaciones
artísticas y cuyas primeras fotos podrían abrir nuevas interrogantes para los
investigadores.

«Los
hallazgos pueden ser algo completamente fuera de nuestra imaginación»,
señaló.

EFE





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