por Hebert Dell’Onte | La Mañana

En Cerrillos (Canelones), sobre el kilómetro 0 de la ruta 48 se encuentra el Establecimiento Las Brujas que se dedica a la cría de diversas especies entre los que se incluyen caballos Árabe, ponys, ovinos y burros. En la última Expo Melilla, Las Brujas participó con un estand donde expuso llamas y alpacas.
El propietario del establecimiento, Fernando Ospitaleche, dijo a La Mañana que su interés por las llamas comenzó «hace unos 15 años», adquiriendo dos de esos ejemplares a cambio de 7 caballos, y en 2011 compró 32 más. Este último negocio comenzó «porque iba a negociar unos ponys, el dueño me mandó unas fotos y entre los ponys aparecía una llama, nos pusimos a hablar y salió el negocio», contó. Luego con los años debió vender los animales y se quedó sólo con 5 llamas, «a partir de las cuales volví a incrementar el número», contó.

Respecto a las alpa-cas el inicio de la producción fue más casual y complejo. En un viaje a Dubái, Ospitaleche coincidió con un criador de esa especie al cual le ofrece comprar algunos ejemplares, lo que logra recién 5 años después y de muchas llamadas. Ahora Establecimiento Las Brujas posee 50 llamas y 60 alpacas.

«Cuando comencé la compra de las llamas y las alpacas fue buscando hacer algo diferente, algo que no lo hacía nadie, miré el mercado y vi que hay varias posibilidades, una es que son animales capaces del cuidado del rebaño de ovejas, además de la buena producción de lana».
Para cuidar las ovejas alcanza con un macho, «se introduce la llama en la majada cuando tiene 6 o 7 meses de edad y las ovejas los aceptan y transforman en su líder al que siguen a todas partes, es como tener un guardián o un policía en el campo», expresó.

Para el cuidado de las ovejas son útiles tanto las llamas como las alpacas, la ventaja de la llama es que tiene «el doble de tamaño y frente a un depredador cualquiera el tamaño hace fuerza». Una llama puede cuidar «entre 100 y 150 ovejas, y hasta 200 ovejas».

«Ante un depredador las ovejas disparan, pero las llamas y alpacas lo primero que hacen es hacerle frente y con esa actitud paran al animal que venga. El depredador se encuentra con la sorpresa de que lo enfrentan, además de que las llamas se defienden de forma similar a los guanacos, tienen una glándula en la boca en la juntan pasto y lo escupen al agresor con mucha precisión, con olor ácido y a diez metros. Eso hace que los perros, chanchos o caranchos se vayan. Además, hacen un sonido especial cada vez que hay algo raro en el campo».

Producción de lana

Uno de los problemas que tiene Uruguay es que «no hay industrias para procesar la lana de llamas y alpacas», y eso porque «se necesitaría producir mucha más cantidad».
Para corregir la falta de volumen hay que tener más animales, en el caso de las llamas «, yo estoy en el proceso de importación, los animales están haciendo la cuarentena en Argentina y en 20 días llegan».
«Con las alpacas sucede lo mismo, casi no hay productores en Uruguay» aunque es un producto cuya finura es de entre 14 y 15 micras, se usan para confeccionar prendas de calidad que son muy bien pagadas en el mundo.

La esquila de ambas especies «es igual a las ovejas y en Uruguay hay personal capaz» de llevarla a cabo tomando algunos cuidados necesarios, por ejemplo «hay que agarrarle la cabeza al animal porque al tener el cuello largo se pueden golpear contra el piso, el resto es igual a las ovejas. Los mismos que esquiladores que trabajan con mis ovejas vieron como se hacía y aprendieron».
La lana se clasifica por color que son blanco, marrón y negro, pero «en total hay 41 variantes de colores de lana de alpaca según los matices» de esos tres principales.
El objetivo de Ospi-taleche es «formar una sociedad con alguna tejedora o hiladora, tal vez con alguna institución como Manos del Uruguay y nosotros mismos fabricar las prendas, aunque tengamos que traer lana de otro lado, eso está bueno porque se genera mano de obra, estamos haciendo los contactos y sería una producción a pequeña escala».

Las llamas como las alpacas son caras, cada ejemplar tiene un valor superior a los mil dólares, pero el cuidado que exige después es igual al de una oveja.
En una hectárea se pueden tener hasta 10 animales, o sea que no requiere grandes extensiones. Además de lana producen carne, pero en Uruguay no amerita su consumo dado el valor de cada ejemplar, aunque en lo países donde la producción es masiva las faenan para comer como aquí hacemos con los ovinos.
Las pariciones son anuales, demoran 11 meses y dan una sola cría por vez.
Pero hay quienes «compran llamas o alpacas para tenerlas en los campos, eso constituye el 80% de las ventas, queda lindo tenerlos entre las ovejas, es algo distinto y agradable de ver», y el que puede se da el gusto.



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