«La patente de corso (del latín cursus, «carrera»)1​ era un documento entregado por las autoridades de un territorio, por el cual el propietario de un navío tenía permiso de la autoridad para atacar barcos y poblaciones de naciones enemigas. De esta forma el propietario se convertía en parte de la marina del país o la ciudad expendedora. Las patentes de corso fueron muy utilizadas en la Edad Media y la Edad Moderna cuando las naciones no podían costearse marinas propias o no lo suficientemente grandes. De esta forma Francia, Inglaterra y España las emplearon ampliamente. También fueron usadas por las naciones americanas durante las guerras de independencia. Se abolieron en 1856 en el Tratado de París, que dio fin a la guerra de Crimea. La Constitución Nacional de Argentina mantuvo hasta 1994 una cláusula que atribuía al Congreso Nacional: Conceder patentes de corso y de represalias, y establecer reglamentos para las presas.», así luce el texto en Wikipedia cuando se busca «Patente de corso».

 

A pesar de que se haya abolido en 1856 en París y que a partir de 1994 el Congreso Nacional argentino haya perdido esa prerrogativa (seguramente al ver los excesos de la pizza y el champagne menemista), Juan Carlos López Mena, a fuerza de millones de dólares comprados en centímetros de prensa gráfica; en aire de las emisoras radiales; en minutos de televisión y en mucho más dinero financiando campañas políticas de todos los partidos políticos de primera línea del Uruguay y de una inmensa mayoría de los actuales actores políticos, ha sabido mantener vigente esa patente de corso.

Callate y seguí pagando

A finales del pasado mes de julio, la Suprema Corte de Justicia puso fin a la patraña del aval de Cosmo y de alguna manera le dijo al empresario «Callate y seguí pagando». Así lo informamos oportunamente en Aval de Cosmo con final vidrioso destacando (una vez más de modo excepcional) todo lo que le queda pendiente a la justicia uruguaya en el «Caso Pluna».

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La patente de corso de JCLM tiene además un extraño efecto que afecta a la memoria de diferentes actores, especialmente de los medios de comunicación y vemos como una y otra vez le dan lugar en primera plana en todo lo que pueden. Pero no son los únicos con amnesia crónica, también le pasa a la gente de la justicia que sigue sin dictar la sentencia final del Caso Pluna que lo involucra, junto a José Mujica y a Enrique Pintado en la parodia de subasta de los aviones de Pluna, cuando ya llevamos nueve años del cierre de la ex Aerolínea de Bandera y del escándalo posterior.

¡Y dale Juan con la canasta!

El pasado viernes, Telemundo tituló: López Mena proyecta construir edificio de 40 pisos cerca del Puerto de Colonia; pretende una excepción por altura informando que UNA VEZ MÁS, el naviero (que en diciembre cumple 80 años) viene hablando con políticos de todos los partidos incluido el Intendente de Colonia Carlos Moreira, para «vender» esta nueva maqueta.

A modo de Fitina

La amnesia hace que ya nadie recuerde la increíble saga de «proyectos fabulosos» de JCLM. Sin dejar de mencionar el proyecto de Puerto de Yates en Colonia que nunca vio la luz durante el gobierno de Vázquez y que más acá en el tiempo, apenas asumió el actual gobierno, el ahora Ministro del Interior, por entonces Ministro de Transporte Luis Heber anunció tratativas con él «por la terminal fluvial en Punta Carretas y la línea de Buenos Aires a Piriápolis», creemos que es buena cosa repasar un artículo publicado en este PDA hace más de cinco años, más precisamente el 12 de abril de 2016 bajo el título López Mena: la máquina de vender humo ¿y el gobierno…sigue comprando? en el cual entre otros conceptos decíamos:

«El gobierno aprobó ayer el proyecto del empresario Juan Carlos López Mena para construir la nueva terminal de Buquebus junto al dique Mauá, en la rambla de Montevideo a la altura de la calle Andes» dice El País este martes 12 de abril.  No salimos de nuestro asombro, tamaña promesa de inversión no puede tener inconclusa la semejante causa penal de Pluna que ya se llevó puestos a Lorenzo, Calloia y hasta el escribano que falseó el acta del remate. Atrás del humo del nuevo proyecto, vemos también que López Mena, gana tiempo para seguir en la actual terminal del puerto de Montevideo, cuyo contrato le fue revocado por Mujica. Y gana tiempo, varios años, porque sabedor que la justicia es lenta inició juicio contra el Estado para que quede sin efecto la revocación de la concesión de la terminal de pasajeros, y hasta tanto no se resuelva el litigio, no habrá licitación. ¿Redondo verdad? usa la actual terminal que se le sacó como propia, evita el llamado a licitación por el juicio que inició y amaga con viejas inversiones millonarias que solo cambian de sitio y de maqueta.

Antes de seguir adelante con este nuevo invento, ¿no habrá que pedirle al prometedor serial deje sin efecto los juicios que tiene contra el Estado por la concesión de la terminal del puerto de Montevideo? ¿y el de inconstitucionalidad para dejar de pagar al Banco de la República el aval de la parodia de subasta y que también quede resuelta la causa penal en que está indagado Calvo Sánchez, cuyos correos lo vinculan con aquel remate trucho?.

En cualquier país serio alguien que tiene cuestiones pendientes con el Estado no puede licitar, no puede proponer, no puede trascender, debe quedarse «en el rincón» en penitencia.

¿Qué es lo que pasa en Uruguay además del manto de silencio mediático?

En el gobierno de Batlle, López Mena, anunció que construiría la terminal de Buquebus, Hoteles, Centro de Convenciones y otras cuantas cosas más, en la zona del Faro de Punta Carretas, con una inversión de cientos de millones de dólares. Puro humo, no hizo nada.

En el primer gobierno de Vázquez, volvió por el proyecto en Punta Carretas. Puro humo, no hizo nada.

En el gobierno de Mujica, López Mena anunció con bombos y platillos que la Terminal, Hotel, puerto de yates y otro montón de obras más, se realizarían en la zona de Capurro, también por varios cientos de millones de dólares. Puro humo, no hizo nada y además prendió fuego a la ex intendenta Ana Olivera

Ni hablar de los varios amagues que nos llevó a bautizarlo CASI Airlines: su primer intento por Pluna en 1993 y el ataque por jugar a los aviones que le vino en 2008 año en el que CASI compra Aerolíneas Argentinas en tratativas con Néstor Kirchner, Julio de Vido y Ricardo Jaime (¿les suenan los nombres?) y luego de CASI comprarle Pluna SA a Campiani, prefirió usar la información confidencial de la Due Diligence realizada para armar BQB, la que finalmente tuvo que cerrar, obviamente, echándole la culpa a todos menos a si mismo».

En resumen

Sería hora que hablemos en serio, titulemos en serio e informemos en serio.

Portal de América



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