El 8 de octubre de 1920 Gardel se dirigió al Consulado uruguayo en Buenos Aires, allí realizó un trámite que le permitió obtener un registro que a la postre fue la génesis de toda la documentación oficial: Cédula Argentina, certificado de buena conducta, carta de ciudadanía, pasaporte y además firmar contratos,
comprar, vender, hipotecar y demás.

Hasta ese momento el artista ya con más de 30 años de edad era aún un indocumentado. Fruto de un desgraciado nacimiento, transformándose en un niño que «molestaba», que era necesario ocultar y sobre todo llevarlo bien lejos.

Esos primeros años, los de la primera infancia y algunos de su niñez los vivió en las zonas rurales, allí aprendió a conocer y entender lo que es el mundo rural.
Escuchó seguramente los sonidos de la naturaleza y de la guitarra.

De esas letras descriptivas que decían mucho y nada a su vez. Sus ojos vivaces se abrieron en cada amanecer para contemplar como el sol corría rápidamente a
las sombras de la noche, y sus oídos se llenaron del dulce trinar de los pájaros que ausentes del efecto que podían producir, fueron enseñándole a ese niño que
crecía al abrigo de una cuidadora, los sonidos bien timbrados del campo.

Aprendió a cuidarse del sol del mediodía, y mestizó su piel con la furia de la canícula de enero. Saltó los charcos y se embarró con las lluvias otoñales, y esperó
el atardecer escuchando los acordes de alguna lejana guitarra, que acompañaba la voz del payador de paso. Así, quizá, aprendió a amar al campo.

Pero resultó que fue llevado o quizá debiéramos decir «arrancado» de un lugar que aprendió a amar, a pesar que «esa» cuidadora con mucho cariño lo
cuidó y alimentó (nos referimos a Manuela Bentos). Cuando podía llegar a transformarse en un «ser esencial» en la vida del niño; como una tormenta inesperada se lo llevaron a Montevideo.

El niño sin entender crecía, apenas pudo lograr cierta estabilidad, con familiares que intentaron brindarle todo el cariño posible, iniciar el ciclo escolar…y de
pronto: otra tormenta. El niño aún lejos seguía «molestando», debía ir más lejos.

Buenos Aires lo recibió; allí otra cuidadora que, con un hijo propio, no tenía tiempo ni capacidad para dedicarle lo necesario. No hablamos de cariño, hablamos
de los cuidados básicos. Es por  esa razón que a los 14 años, con la rebeldía adolescente y otras rebeldías más volvió a su «terruño», para transformarse en el
«zorzalito» de Tambores. En la zona rural estaba su pasión y su vida.

Más tarde aprendió con Villarrubí, en el Hotel Español en San Fructuoso, quien le enseño los primeros acordes de la guitarra. Idas y vueltas le permitieron alternar entre Tambores, Valle Edén, San Fructuoso y la capital: Montevideo. Precisamente allí encontró otro maestro Arturo De Navas, quien le enseño a comunicar el amor que sentía hacia el campo al público. Cuando la Sra. Berta quien hizo de madre, le preguntó que había venido a hacer a Montevideo; Carlitos le respondió: «Aprendí a cantar» Aprendió tan bien que sumado al talento innato, lo convirtió en un cantor; un cantor criollo. Es que su maestro De Navas – INJUSTAMENTE OLVIDADO – fue un pionero como payador, mantuvo duelos con Gabino Ezeiza el mayor payador rioplatense, pionero en grabar, en aquella incipiente industria; se grababa en cilindros. Vendió muchos cilindros, claro una grabación equivalía a un cilindro. Llegó a vender veinte cilindros por día,
por tanto, grababa también veinte veces; hasta que sus cuerdas vocales no dieron más. Fue maestro de baile del incipiente ritmo que aparecía en los albores
del siglo XX: el tango.

Arturo de Navas fue un adelantado a su época. Autor de una canción criolla «El Carretero», canción que tuvo fama y le permitió como mencionamos grabar
gran cantidad de cilindros. Precisamente esa canción fue la predilecta de Carlos Gardel. En una entrevista que le hicieran en Montevideo, el cantor le responde al cronista: – «El Carretero es mi canción predilecta. ¿No cree che? que este canto es todo un cuadro viviente? Para mí, «El Carretero» es un pedazo de vida
reflejada de manera admirable».

En los «Cortos» de 1930 que Gardel filmara en Buenos Aires, siendo prácticamente el inicio del séptimo arte en la Argentina, una de las canciones que el artista filmara fue precisamente «El Carretero». Estos Cortos también marcan el invento del «video clip».

Antes de entonar el tema, existe un breve diálogo entre De Navas y Gardel. Es muy interesante lo que se menciona que transcribimos a continuación:
Navas: «Bueno gracias botija, tengo mucho que agradecerte que te hayas acordado de este pobre viejo. Y que hayas sacado ese macarroncito criollo que estaba
enterrado en el potrero del olvido, para que estas nuevas generaciones, se den cuenta de lo que es el olor a pasto y olor a fogón».

Gardel: «Nada, yo no he hecho más que interpretar en lo posible tu canción y que el púbico juzgue».

Gardel le responde al cronista la importancia de la canción «un pedazo de vida reflejada de manera admirable». Y De Navas describe maravillosamente lo que
es el campo.

Sin embargo, la letra si bien es descriptiva; solo se aprecia en su verdadera dimensión quien ha nacido, vivido y sentido lo rural.

No hay vida más desgraciada que la del pobre carrero, con la picana en la mano picando al buey delantero. (hablado) Cola Blanca, Pertiguero.

Compañero de mi vida, cuidado con ese pozo, no volquemos la carreta píqueme ese buey. (hablado) Barro buey, Cola Blanca, Hueya Nevao.
Compañero de mi vida, cuidado con esa zanja no se le encaje la rueda píqueme ese buey Cola Blanca. (hablado) Cola Blanca, Zaraza Pertiguero.

Salí de Montevideo en dirección a mi casa mi mujer estará diciendo: «mi marido trae zaraza. (hablado) Zaraza buey, Cola Blanca, Lomo Overo. Husch,
husch… viejo buey.Pertiguero. ¿Qué describe la letra? ¿Hasta dónde llega la interpretación? ¿Qué emociones, recuerdos y sensaciones induce la letra para
que se transforme en la canción predilecta?

La pregunta viene sola. ¿Puede ser que un francesito nacido en Toulouse – Francia, que llegó a Buenos Aires con dos años y medio, creció en el barrio del
Abasto, cursó primaria en escuelas privadas, con calificaciones máximas en todas las materias, tener sentimientos y emociones tan firmes para que «El Carretero» sea la canción predilecta?

Además, en 1928 la cantó en París, la filmó en 1930 en los cortos mencionados e intentó en la película promocional de la Paramount «Cazadores de Estrellas»
incluirla, esto último finalmente no pudo ser, pues ya había fallecido De Navas, no logrando un arreglo económico por los derechos de la canción con la viuda.
¿Cuál fue la reacción de Gardel?

Le pidió a su amigo y letrista Alfredo Le Pera que hiciera una canción criolla. Resultó ser «Apure delantero buey», una canción muy parecida a «El Carretero».
¿Qué insistencia tan extraña para un francés?

Ese día de octubre de 1920, Gardel tuvo su Registro de Nacionalidad. Ya hemos escrito sobre el tema del documento, los detractores responden con gran ignorancia que era para evitar ser llamado a filas en la primera guerra mundial. Gardel es un ídolo, pero no tienen empacho en nombrarlo «desertor». En fin.
En otro orden mencionan con gran ignorancia que este registro es válido por un año, que Gardel lo utilizó para sacar la documentación con identidad falsa. EL
CERTIFICADO TIENE VALIDEZ POR UN AÑO, EL REGISTRO QUEDA PARA SIEMPRE.

Cuando sacamos la cédula de identidad, el registro queda por siempre, la cédula que se otorga tiene validez por cinco años si se es menor, o diez años al ser adulto. Por segunda vez: en fin.

Repetimos un fragmento de la «Comunicación académica N° 3 del socio fundador Sr. Víctor A. Quiroga, título (La razón del cantor) de la «Academia del Tango
del Uruguay», (…) «Lo criollo de Gardel, y el movimiento criollista, lo local, lo que surge de lo popular y nativo. La influencia de los payadores, que, a su vez,
van transformando esa especie musical nueva y fusionada en lo que luego se llamará tango y el tango mismo, que contiene todos los elementos de lo criollo.

Esto es lo que finalmente atrae a Gardel para comenzar e inventar el tango canción, pero claro, sin dejar nunca la canción criolla».

Gracias a las investigaciones de Martina Iñiguez – esa permanente luchadora por la verdad – nos permite conocer otras facetas del cantor. En este caso el uso
del chiripá en la vestimenta gauchesca y el cuchillo que Gardel siempre le acompañaba.

Un detalle muy sugestivo es que Gardel, invariablemente, cuando se vestía de Gaucho, usaba el chiripá «A LA ORIENTALA» Según Fernando Assunçao,
el chiripa tuvo origen entre los indios de las misiones guaraníticas.

Desde allí, a fines del siglo XVIII, se extendió su uso a los gauchos de Río Grande del Sur, Banda Oriental, Corrientes y Entre Ríos.

A ese modo de usarlo envuelto alrededor de la cintura y de las Registro que indica nacido en Tacuarembó en 1887, hijo de Carlos y María.

¿Qué hijo mataría en vida a su «amada» viejecita? (tal como lo menciona la crónica «oficial» francesista).

piernas, se lo denominó tiempo después «chiripá a la orientala» para distinguirlo del que se impuso más tarde, cruzado entre las piernas, de esta banda del río
Uruguay.

El cuchillo que Gardel usaba, ya fuera cuando vestía ropas de gaucho o cuando lo invitaban a uno de esos asados a los que era tan afecto, usaba un cuchillo
verijero uruguayo, con empuñadura de plata y oro, erróneamente definido como facón.

El facón tiene una hoja de entre 30 y 40 cm. de largo, en cambio el «verijero» es un cuchillo de no más de 15 cm. de hoja al que se le daba en el campo un uso
general y era «el cuchillo» por excelencia. Se usaba para todo lo que puede ser usado un cuchillo en las tareas rurales y domésticas. Así servía tanto para comer,
como para cortar una lonja, capar un animal, sacar una espina, picar tabaco y todo lo que a usted se le ocurriera; ¡incluso para rascarse la espalda o como escarbadientes!

«Se llama «cuchillo verijero», y es uruguayo, porque esa muesquita que tienen donde termina el filo en la parte de atrás se llama «gancho uruguayo». Verijero porque se llevaba en la verija».

Por todo lo expuesto las «Razones del cantor» son claras. Su nacimiento, su pasión, su vida y sus recuerdos estuvieron siempre en el corazón y la razón en lo rural. Es así que la defensa de la canción criolla estuvo presente, de la misma forma que el vestuario gaucho lo acompañó siempre.

Carlos Gardel nacido en las cercanías de Valle Edén, que triunfó en la Argentina, que es su patria artística, que alcanzó la fama mundial, nació y murió de
la misma manera en forma deplorable. Fue – al decir de la investigadora argentina Martina Iñiguez – un rioplatense de pura cepa.



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