Todos guardamos secretos, ya sean nuestros o de los demás. Cuando un amigo le hace una confesión a otro y le pide que no se lo cuente a nadie, está depositando confianza en su amistad, a la vez que una carga. ¿Qué consecuencias tiene esto para ambas personas?

Cuando, en vez de compartirla, la persona se lo guarda para sí, también tiene ciertos efectos sobre la mente. El contenido de los secretos cobra mayor importancia y puede llegar a tener efectos psicosomáticos, como los que te presentamos en este artículo.

Sin embargo, no creas que solo los secretos más extravagantes pesan sobre la mente de las personas. Todos nos guardamos ideas para nosotros y, paradójicamente, algunas suelen tener una temática común. Aquí podrás descubrir los 12 secretos más universales.

La naturaleza de los secretos

Ya desde la más tierna infancia, entendemos que podemos movernos en dos dimensiones: la pública y la privada, pudiendo compartimentar la pública en tantos estratos como queramos. De hecho, la habilidad de guardar secretos, de manejar la información, es todo un hito evolutivo en nuestro desarrollo.

Los niños pequeños aprenden pronto que las personas mantenemos distintos niveles de confianza y que esta confianza, en muchas ocasiones, se manifiesta atendiendo a la información que compartimos con los demás.

El autor que más ha estudiado la naturaleza de los secretos es Michael L. Slepian, un psicólogo social que lleva a cabo sus experimentos en la Universidad de Columbia. A continuación tienes gran parte de la naturaleza y consecuencias de lo que las personas se guardan para sí.

Efectos de los secretos sobre la mente

Lo que comúnmente se llama “llevar el peso de un secreto” conlleva una serie de procesos físicos y mentales que alteran las percepciones y el nivel de energía general. Slepian y sus colegas descubrieron que, cuando percibes la información que no compartes como una carga, todo se magnifica -literalmente-.

  • Sobreestimas la distancia entre dos puntos.
  • Percibes las colinas como más altas de lo que realmente son.
  • Eres menos propenso a hacer favores a otras personas -a compartir su carga-.
  • Sobreestimas el esfuerzo físico que crees que requieren tareas específicas.

La sensación de fatiga asociada a mantener un secreto no se debe tanto a su ocultamiento, sino a que la mente vuelve constantemente al contenido que se está guardando. Estos pensamientos pueden volverse obsesivos, con las consecuencias que ello conlleva: rumiación, estrés, reducción de pensamientos positivos, sensación de fatiga y más.

¿Es confesar la solución a la sensación de carga?

Muchas personas acaban por no aguantar el peso de los secretos que acarrean y los hacen públicos. En otro estudio de Slepian y colaboradores demuestran que revelar un secreto es una manera de lidiar con el estrés que implica mantenerlo oculto.

La presencia de apoyo social, así como la reducción de la rumia sobre el objeto de estrés, son las principales mejoras para la persona.

Los 12 secretos más universales

En 2017, Slepian y colaboradores publicaron un estudio sobre la experiencia de guardar secretos. Para ello, desarrolló una lista de 38 tipos de secretos que la gente tiende a guardar. Quisieron centrarse en los pensamientos y deseos no compartidos. Los más comunes fueron los siguientes:

  • Pensamientos sobre relaciones románticas o sexuales fuera de la pareja.
  • Comportamiento sexual: actividades sexuales personales, como consumir pornografía o tener algún fetiche.
  • Mentiras que se han introducido en el discurso.
  • Deseo romántico: tener sentimientos románticos, eróticos o sexuales hacia alguien y no decírselo.
  • Haber dejado de confiar en alguien y no decírselo.
  • Haber robado algo.
  • Infidelidad emocional: involucrarte emocionalmente con alguien que no es la pareja actual.
  • Ambición o meta que no se comparte con nadie más.
  • Trapos sucios familiares: detalles sobre la propia familia que no se comparten con nadie.
  • Secreto financiero: aspectos sobre el propio dinero que no se cuentan a los demás, generalmente trampas fiscales o decir que se gana menos de lo que realmente es.
  • Problemas de salud: algunas personas ocultan condiciones de salud, especialmente cuando no quieren que afecte a su vida social o laboral.
  • Descontento social: sentir animadversión sobre alguien, por ejemplo, o no estar a gusto en un grupo y no expresarlo.

    Estos son los secretos que generalmente guardan las personas para sí. Si sientes curiosidad por saber cuáles son los 26 restantes que se usaron en este estudio, puedes echarles un ojo aquí.



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