Mucho se ha escrito sobre la vida amorosa del Carlos Gardel. En una semana estaremos llegando al primer año de artículos publicados sobre el máximo cantor,
durante este lapso hemos incluido referencias sobre las romances del Zorzal. Y precisamente, los últimos reportes mencionamos en profundidad las relaciones
del artista. Ahora bien, es interesante conocer que opinaba Gardel sobre su vida sentimental.

Seis días antes de la tragedia, Gardel respondía al periodista del periódico El Nacional de Bogotá; a continuación el diálogo con el cronista.

«¿Cuál fue su primer amor? «-He amado muchas veces en mi vida y conservo de ello gratísimos recuerdos, como que en todos mis amores he
sido feliz. En ellos he querido de diferente manera según el temperamento de la chica, las circunstancias y el ambiente.

Sin embargo, cada vez que me enamoro creo ser ésta la única ocasión en que verdaderamente he querido.

«-¿Cuál es el tipo de mujer que prefiere?

«-Prefiero las latinas, indudablemente, por ser de mi misma raza y por lo tanto comprender más mi temperamento, pero todas las mujeres atractivas e
inteligentes me agradan.»

«-¿Es Ud. partidario del divorcio?

«-Debido a mi carrera no soy partidario del casamiento.»

Otra de las mujeres vinculada sentimentalmente con Gardel, fue Mona Maris. La actriz protagonizó junto a Gardel la película Cuesta abajo.

En 1990, Pedro Urquiza dio a conocer este reportaje en una publicación especial titulada «Ser Gardel».

«¿Cómo era el Gardel que conoció en ese tiempo?

«-Un ser encantador y muy buen mozo. Había logrado una gran madurez intelectual y refinamiento en sus costumbres… Me sentí muy atraída por su personalidad y creo que a él le impactó la mía. Teníamos algo en común: los dos éramos hijos del amor.

«-Algunos historiadores llegaron a dudar de su hombría.

«No, de ninguna manera. Era muy respetuoso de las mujeres, nada agresivo en el terreno del amor, pese a que todas las mujeres lo perseguían. Gardel fue muy hombre, lo conocí lo suficiente para asegurarlo.»

En 1939 accediendo a una requisitoria del diario El Sol, Mona Maris declaraba:« -Fuimos con Carlos Gardel grandes amigos, pero yo le debo
algo más grande que la amistad… Carlos era esencialmente masculino, su atractivo viril lo hacía simpático a los hombres del norte. Las mujeres tenían delirio por él y hasta lo abrumaban con su admiración.»

Isabel del Valle (la novia eterna del cantante) protestó alguna vez: «Mona Maris me cansó con sus declaraciones titulándose ella misma el amor de Carlos Había sido nada más que una aventura… ella se le había ofrecido y Carlos era muy hombre y además no era tonto. Ella lo había provocado y Carlos la había usado
como hubiera hecho cualquier hombre.»

Sobre la supuesta falta de hombría de Gardel se tejieron muchas versiones. Una de ellas, que tiene por autor a Maida, refiere que su pelea con Aguilar
se debió a que «una muchacha rondaba a Carlos en el hotel donde este se hospedaba en España. Él no parecía dispuesto a trabar relación con ella y Aguilar
le dijo que era afeminado, Carlos se enteró y lo echo a puntapiés del hotel…».

Irineo Leguisamo relata que con Gardel solían frecuentar la casa de La Ritana, propietaria de un salón de bailes donde «se
bailaba y se tomaba tupido… Mimado por las mujeres, Carlos Gardel repartía sonrisas y bromas a las que era muy afecto».

«Esta mujer a quien llamaban La Ritana o Madame Jeanne tuvo participación en importantes hechos en la vida del cantor y fue, seguramente uno de sus
amores más conflictivos. Gardel la conoció exactamente el 28 de diciembre de 1913. Fue esa misma noche que un hombre mencionado como Pancho Teruel invitó a Razzano para que cantara delante de gente de importancia social y política en el café Perú de Avenida de Mayo. Ante la invitación Razzano le pidió a
Teruel si podía llevar a un amigo, así fue que ambos cantantes, él y Gardel se presentaron en la mencionada velada. El éxito hizo extender la presentación
con más canciones para posteriormente acudir los presentes a una casa de citas elegantes regenteada por esa mujer cuyo nombre real sería Giovanna
Ritana sita en la calle Viamonte entre Maipú y Esmeralda.

La crónica cuenta que La Ritana era la mujer de Garesio, dueño del Chantecler de Paraná 440, que éste contrató a unos sicarios que le dispararon Gardel. Este episodio ocurrió en la madrugada del sábado 11 de diciembre de 1915, el diario La Nación en su edición del día siguiente dio noticias del suceso
informando que el herido había sido trasladado al hospital Juan A. Fernández, siendo su estado delicado. El lunes 13 el matutino La Prensa también dio cuenta del hecho y el nombre del agresor: Roberto Guevara. Muchos años después, el 21 de agosto de 1963, la revista Leoplán publicó este comentario: «El Profesor Dr. Ricardo Donovan recordaba en una clase de Patología Quirúrgica del año 1948, que siendo practicante en el Hospital Ramos Mejía, examinó la herida sufrida por Gardel comprobando que había perforado el pulmón izquierdo sin orificio de salida; la posterior evolución favorable del caso
decidió a los facultativos a no extraerle el proyectil que así permaneció alojado en su pecho toda la vida.»

Finalmente ante la delicada situación, Gardel desapareció de Buenos Aires, ocultándose en la Estancia de Etchegaray en Valle Edén. Un hampón de la época Juan Ruggiero, Ruggierito, amigo de Gardel; utilizó todo su peso para disuadir a Garesio evitando nuevas agresiones.

Una vez más un reportaje a Isabel del Valle, esa novia que figuró siempre como tal, responde respecto de la presencia de La Ritana en la vida de Gardel.
«-¿Nunca tuvo celos pensando en alguna aventura?

«- Y respondiendo a su pregunta le voy a contar el caso de una mujer que, según llegó a mis oídos, mantenía una relación con Carlos. Se llamaba Ritana o le decían así. Dueña de una pensión en el centro y así fue que decidí ir a verla para comprobar qué había de cierto. La tal Ritana era francesa y lo denunciaba
en su castellano entreverado.

Me admitió que sí, que ella era la amante de Carlos, nada más que una aventura.»

Gardel había conocido a Isabel del Valle en 1920, por lo que se deduce que su relación con La Ritana, iniciada hacia 1913, debió ser la más duradera de
toda su vida.



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