El ministro de Economía, Martín Guzmán, reunido en el FMI con su directora gerente, Kristalina Georgieva
El ministro de Economía, Martín Guzmán, reunido en el FMI con su directora gerente, Kristalina Georgieva

La principal meta pactada con el FMI en el nuevo acuerdo se aleja cada vez más. El compromiso con el organismo fue reducir el rojo del 3% del PBI del año pasado a 2,5%, junto con una fuerte disminución de la emisión monetaria. Sin embargo, los efectos de la guerra con Ucrania y la inyección de dinero que implicará la emisión de nuevos bonos por “por única vez” vuelven sumamente improbable que pueda cumplirse con las condiciones acordados a fines de enero.

Detrás del objetivo de reducción del rojo fiscal y menor emisión monetaria para financiar al Tesoro (que debería caer a 0 el año próximo) está el objetivo primordial que persigue el acuerdo con el Fondo, que es promover una baja de la inflación. Pero el arranque de 2022 no tuvo nada que ver con lo que se había imaginado en la negociación entre el equipo económico y el staff del FMI.

La inflación acumulada del 16,1% en el primer trimestre y el piso proyectado de 5% para abril vuelve casi inviable que se cumpla con el rango estipulado en el acuerdo con el Fondo, que es de 48% a 38%, con una reducción de 5 puntos porcentuales por año. A esta altura se proyecta que no bajará del 60%. Incluso con los últimos anuncios, que requerirán una emisión adicional de $ 240.000 millones, ya se estima que incluso podría ubicarse por encima de ese nivel.

Aún a pesar de la fuerte suba de tarifas que se viene para el año para la mayoría de los hogares de la zona metropolitana, a duras penas los subsidios permanecerían en los mismos valores en relación al PBI que en 2021

Existen por lo menos tres factores que conspiran contra el cumplimiento de la meta fiscal pactada con el Fondo, que son los siguientes:

La guerra en Ucrania: el fuerte salto en los precios de las materias primas tendría un efecto neutro en el balance cambiario porque entran más dólares por las exportaciones de productos alimenticios y salen por las mayores importaciones de energía. Sin embargo, desde el punto de vista fiscal el efecto es claramente negativo porque el Gobierno sólo cobra hasta 33% por las retenciones, mientras que las compras de gas implican un aumento mucho mayor del gasto estatal.

Se dificulta la baja los subsidios económicos: el ajuste de medio punto porcentual pautado en el acuerdo debía provenir de esta fuente. Sin embargo, esta opción quedó prácticamente descartada ante el encarecimiento de la energía. Aún a pesar de la fuerte suba de tarifas que se viene para el año para la mayoría de los hogares de la zona metropolitana, a duras penas los subsidios permanecerían en los mismos valores en relación al PBI que en 2021.

Los nuevos bonos anunciados ayer agregan presión significativa al gasto: según estimaron desde el propio equipo económico el esfuerzo será de unos $ 220.000 millones, dependiendo de cuánta gente termine recibiendo la ayuda. Se trata de un volumen equivalente a 0,34% del PBI, que por ahora no será compensado por baja del gasto en otros frentes. También está en veremos la creación del polémico impuesto a la “renta inesperada”, que no obtendría los votos suficientes en el Congreso.

Salvo que los mercados internacionales se recuperen significativamente, la deuda argentina tiene pocas chances de seguir levantando pese a encontrarse aún en niveles de default

Este deterioro fiscal impactaría negativamente en los títulos de la deuda argentina, que en las últimas semanas venían con una recuperación lenta pero sostenida, llevando el riesgo país por debajo de los 1.700 puntos básicos.

Salvo que los mercados internacionales se recuperen significativamente, la deuda argentina tiene pocas chances de seguir levantando pese a encontrarse aún en niveles de default. Por ahora, los inversores siguen privilegiando los bonos ajustados por CER, aprovechando la tranquilidad del dólar. Pero estos inversores que apuestan a las inversiones en pesos tentados por un alto rendimiento podrían darse vuelta rápidamente si el tipo de cambio empieza a tomar velocidad.





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