A medida que nos hacemos viejos, corremos más riesgo de desarrollar enfermedades como la osteoporosis, el cáncer e hipertensión. Por eso a
partir de los 50 años es recomendable usar suplementos vitamínicos.

Entre ellos, los de vitamina D

La vitamina D es única porque el cuerpo humano puede fabricar este nutriente solo si se expone al sol.

Pero como la mayoría de nosotros no mantiene su piel desnuda bajo el sol lo suficiente, suele darse un déficit de esta vitamina. Se calcula que la capacidad de la piel para producir vitamina D en las personas mayores es aproximadamente un 75% inferior al de las personas de entre 20 y 30 años.

Por eso si tienes más de 50 años, estas son algunas de las posibles consecuencias de tomar suplementos de esta vitamina para compensar la falta de exposición
al sol.

Huesos más fuertes Tomar suplementos de vitamina D se relaciona con una mayor densidad ósea y un menor riesgo de desarrollar osteoporosis, es decir,
de tener huesos débiles. Especialmente en el caso de las mujeres que ya pasaron la menopausia, es fundamental centrarse en la salud de los huesos, ya que el
riesgo de fractura es mayor.

Menos depresión

La depresión de aparición tardía se asocia con un mayor riesgo de morbilidad y de suicidarse, y cuantos más mayores somos más
probabilidades hay de que nos deprimamos. Varios receptores de la vitamina D en el cerebro afectan al estado de ánimo, lo que quiere decir que tener déficit de vitamina D puede conducir a un deterioro cognitivo y a estados de depresión.

Menor riesgo de cáncer En edades avanzadas es cuando existe más riesgo de desarrollar cáncer. Las tasas de incidencia de esta enfermedad en general aumentan a medida que también lo hace nuestra edad. Según un estudio publicado en la revista BMJ, los niveles altos de vitamina D reducen un
20% el riesgo de padecer ciertos cánceres, seas hombre o mujer. La ciencia apunta a que los niveles bajos de vitamina D se relacionan con una
mayor incidencia de la presión arterial alta y de la posibilidad de tener hipertensión. Así que si cuidas los niveles de esta vitamina, tendrás una presión arterial dentro de lo normal.

Sistema inmune sano A medida que envejecemos, nuestro sistema inmune se deteriora. La ciencia asocia niveles bajos de vitamina D con mayores probabilidades de desarrollar trastornos del sistema inmunitario.

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El principal componente del tejido óseo es el calcio. Sin embargo, este mineral vital no puede ser absorbido y suministrado suficientemente a los huesos sin la
cantidad suficiente de vitamina D, explicó un nutricionista.

Los productos lácteos como la leche, el queso, el requesón y las bebidas fermentadas contienen grandes cantidades de calcio. Una porción de estos productos
cubre las necesidades diarias de una persona. Además, el pescado en conserva, las nueces y las verduras, sobre todo la col y la albahaca, contienen cantidades significativas del Para la absorción correcta del calcio es crucial la vitamina D. Su deficiencia puede conducir a una alteración del metabolismo del
calcio y, por tanto, provocar trastornos metabólicos en el tejido óseo. Como resultado de una absorción insuficiente de calcio en el intestino, se produce una
mayor liberación de calcio de los huesos, lo que conduce a una disminución de la densidad ósea y aumenta el riesgo de fracturas.

«La vitamina D ayuda a la absorción del calcio en los huesos y su fijación en el cuerpo. Está presente en grandes cantidades en los peces marinos grasos, y en
menor medida en los huevos y la leche. Para obtener una cantidad suficiente de esta sustancia, una persona necesita tres raciones de pescado al día. La fuente
natural de vitamina D es el sol», explicó Ginzburg.

Además de absorber el calcio, la vitamina D ayuda al funcionamiento del cerebro y mejora el estado de ánimo.



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