Montevideo, Uruguay, 27 de Marzo de 2018
Ministerio del Interior presento nuevas unidades para patrullas. Policía, seguridad.
Foto: Gastón Britos / FocoUy

Desnudamos la realidad de las donaciones a la policía, el destino que se le da, los abusos delictivos de Comisarios y la discriminación al agente…

 

No tengo la menor duda que la inseguridad es una hija muy mimada por los policías corruptos y el sistema policial en general cómo funciona.

Estaba observando una encuesta que realiza en la Web el propio Ministerio del Interior, allí queda plasmada una realidad.

El 60% de las personas que participaron dice que la policía uruguaya es muy mala o mala, y hay solo un pequeño porcentaje que dice que es buena.

En realidad, nunca la policía fue confiable, el propio sistema policial es corrupto, y dejamos muy en claro que la corrupción de la policía viene de arriba hacia abajo.

¿Qué queremos decir de arriba hacia abajo?

Que los funcionarios de mayor grado son jefes mafiosos, personas colocadas con premeditación en lugares claves para fortalecer el sistema mafioso que manejan unos pocos.

El Bocón hace muchos años que viene haciendo investigaciones al respecto, y año tras año, verificamos y confirmamos que nuestro análisis es simplemente real.

Nosotros contamos en este momento con más de 500 policías de diferentes grados, pero mayoritariamente los de abajo, que se han contactado con nosotros con la finalidad de denunciar algo en nuestro semanario.

Ellos son los que nos dan la información primaria, para luego nosotros profundizar la investigación periodística y publicar las consecuencias.

Esos funcionarios y funcionarias que nos dan información, no quiere decir que sean los honestos, de ninguna manera, muchas veces “usan” a este periodista y a este semanario con la finalidad de vengarse de alguien o simplemente sacar provecho propio en su trabajo. Muchas veces nos cuesta mucho saber cuál es el bueno y cuál es el malo.

SIMPLEMENTE COIMEROS UNIFORMADOS

Es terriblemente lamentable que muchos policías hayan ensuciado tanto su trabajo, y que hoy por hoy los ciudadanos comunes hasta llegamos al extremo de cuidarnos tanto de un policía uniformado que de un delincuente conocido.

La pérdida de confianza ha generado un descontrol tan grande, que ya no sabemos en dónde estamos parados.

La gente de dinero, ya no contrata un servicio 222 de la policía para sus fiestas o eventos, busca empresas privadas de seguridad.

Estas empresas de seguridad no son otra cosa que la continuidad de la policía, ya que los “dueños” de las mismas son policías retirados o policías oficiales en actividad que actúan como testaferros.

Eso lo sabe este Ministro y su Subsecretario, y hasta el Director de la Policía, pero miran hacia otro lado.

¿Cuántas veces hemos escuchado que la víctima de un robo en su domicilio desconfía que haya un policía detrás del mismo?

Cientos de policías en actividad son procesados por la Justicia en tan solo un año, algunos participando de rapiñas, de asaltos y hasta de robos bancarios.

Hemos llegado al extremo de asaltar con el uniforme puesto y con el arma de reglamento.

¿Cómo se entra a ser policía?

¿Cuáles son las garantías que tenemos los ciudadanos que ese policía que vemos en la calle o manejando un patrullero es una persona confiable?

TODO SIRVE, TODO ES UN NEGOCIO

Desde lo más grande, hasta lo más chico, muchas veces la policía se transforma en simples rapiñeros.

Abusan de su autoridad, y la gente les teme.

Ya no los respetan, simplemente es mejor “estar bien con ellos”, que decir que no a sus abusos.

Hace unos años atrás, publicamos las cartas con las “listas” que el comisario de la seccional 14 de Montevideo en Carrasco mangueaba a los Supermercados Devoto del Shopping Portones y al de la calle Bolivia.

¡Una lista! ¿Se dan cuenta? Les mandan al gerente o encargado una lista de lo que están necesitando.

Se las llevan (la lista) en un patrullero donde dos funcionarios hacen el mandado para el Comisario. En el Devoto no dudaron en “obedecer” el nombre pedido, ya que solo pensar que dicen que no, ya saben cuales pueden ser las consecuencias.

Esto pasa en todo el país, menos o más, en todo el País la industria del mangazo policial es un clásico.

EL COMISARIO SE BENEFICIA MÁS QUE OTROS

Les decíamos hoy es de arriba hacia abajo, y no hay quién se pueda negar a obedecer al Comisario cuando le da la orden de ir a manguear a alguna empresa o industria, si no lo hace, ya sabe que su destino será muy lejos de su casa. Son trasladados como perros, esas son las sanciones a los honestos, a los que no quieren salir a “robar oficialmente”.

Por qué no tengo la menor duda en calificar estas acciones como un robo directo, un abuso de su autoridad, metiendo miedo para poder sacar beneficios personales.

Si estos casos van a la justicia, no tengo la menor duda que varios jerarcas tendrían que ser procesados por Abuso.

ESTO ES MAS VIEJO QUE AL AGUJERO DEL MATE

No quiero que algún lector desprevenido piense que esto que estamos comenzando a desarrollar, es algo que se inicia con Bonomi.

No, de ninguna manera, esto es muy viejo, esto es parte del sistema policial y esos esquemas que muchos años atrás se crearon por una banda de milicos ladrones que alguno aún hoy perdura colgado del sistema político.

En los tiempos de Guillermo Stirling, transformado durante seis años en Ministro del Interior, ocurrieron cosas realmente dramáticas que han quedado impunes a los largo del tiempo.

Las tristemente famosas rifas organizadas han sido realmente una demostración clara y contundente del ingenio y la impunidad para engañar a la gente.

Se mandaba una letra muy buena, hasta sonaba a solidaria la idea.

Lo cierto es que el Ministerio del Interior ORGANIZABA una rifa anual con un gran premio, un auto cero kilómetro marca Fiat modelo UNO.

El precio del numerito para colaborar y poder ganar un auto nuevo era de tan solo 200 dólares.

Entonces Duré y Stirling hijo que estaba contratado equiparado a un Comisario en sus ingresos, desde el propio Ministerio enviaban cientos de faz a una lista que ellos lógicamente accedían, era los PROVEEDORES del Ministerio del Interior.

¿Qué giles no?

¿Qué proveedor que vivía de venderle sus mercaderías al Ministerio les iba a decir que no le compraba un numerito?

Todos compraban, y mandaban a un milico chico a cobrar y llevarles el número, ni siquiera se movían de sus escritorios del Ministerio del Interior.

Puedan sacar la cuenta estimados lectores, es muy sencillo. Mil números a 200 dólares cada uno, son tan solo 200.000 dólares.

¿Ustedes piensan que al auto lo compraban?

El auto lo donaba la firma FIDEOS ADRIA que era uno de los principales proveedores del Ministerio.

No tengan la menor duda que si investigamos un poco, el precio de los fideos a los cuales les vendía toneladas al ministerio era tan alto que daba para comprar 10 autos igual.

Negocio redondo sin duda. ¿A dónde iba a parar la guita? Saquen ustedes sus propias conclusiones. Por algo el Dr. Daniel Borrelli cuando asumió de Ministro subrogando a Stirling suspendió la rifa.

LA INDUSTRIA DEL MANGAZO

En las comisarías se forman las famosas Comisiones de Apoyo. ¿Quienes han conformado desde el año 1985 a la fecha esas comisiones?

Generalmente y mayoritariamente son ciudadanos civiles que buscan poder y protagonismo.

Muchos de ellos sueñan con ser policías y nunca lo pudieron ser.

Muchos son los mismos que fueron personeros de la dictadura cívica – militar, o la integraron directamente.

¿Cuál es la tarea de una Comisión de Apoyo a una comisaría?

Es buscar recursos para poder lograr tapar las carencias enormes que tiene un comisario para poder administrar la misma.

Resulta que el dinero que les da el ministerio no les da ni para poder empezar a cumplir con los propósitos elementales que deben cumplir.

Entonces la comisión se reúne para manguear, si, para manguear en nombre de la comisaría.

Para comprar camisas para los policías, para comprar capas para el frío y la lluvia, para conseguir nafta para los patrulleros, para conseguir motos para patrullaje.

Todas cosas que debería hacer el Estado, el Poder Ejecutivo y que delega a un grupito de vecinos en forma inconstitucional e inmoral.

El comisario les informa que es lo que se necesita, y los civiles salen a manguear. Hacen rifas, venden bonos y donaciones, hacen socios incluso a comerciantes con una cuota por mes.

Los comerciantes se hacen socios, ya que saben que es una forma indirecta de sentirse más protegidos por la comisaría.

Piensan que si mañana necesitan de la policía la tendrán porque ellos “colaboran”.

Es que los pobres policías que trabajan, saben que si multan o sancionan a uno de los integrantes de esa comisión, pueda traerles graves consecuencias laborales, ya que aparece una orden de arriba y ellos son la parte de la piola que se corta más fácil.

Esos personeros policiales son los mismos que llaman al comisario para avisarles que tal funcionario no está en la casilla cumpliendo la guardia o que le pareció que lo vieron dormido cuando pasaron con su auto en la casilla policial. Siempre del lado del de mayor grado, y son los primeros en estar en las “comilonas” que se organizan con la plata que recaudan.

No olvidemos que Uruguay sigue siendo el país del “Padrino” y el que no tiene uno está jodido de verdad.

LOS MANGAZOS DE LAS FIESTAS

Llegan las fiestas y pululan los mangazos de las diferentes comisarías, a diestra y siniestra. Los lechones, las botellas de bebidas espirituosas, el pan dulce, las Coca Cola, los asados, los chorizos.

Y los Comisarios muchas veces terminan bajando la mitad de la carga en sus propias casas con la ayuda de algunos milicos alcahuetes que por ser cómplices sin protestar tienen también sus beneficios funcionales.

 

LA SECCIONAL 22, UN POEMA…

Nos enteramos que recientemente el comisario de la Seccional 22 de Melilla, mandó a uno de sus alcahuetes a manguear a dos lugares (entre otros); uno el Frigorífico de Las Piedras y al ex Frigorífico de Cattivelli.

El pedido es para los policías del turno, para que suene más interesante para los dueños de esas dos empresas.

Pero la realidad es muy diferente.

Se lograron donaciones importantes.

Uno de los frigoríficos donó la carne y el otro las achuras y se hizo la fiesta para los de “arriba”. Los únicos que participaron de “abajo” fueron los asadores y los mozos. Las bebidas fueron compradas con el dinero de la Comisión de Apoyo, que también lógicamente participaron comiendo y chupando bastante.

Buen escosés por supuesto, todo de arriba, para hacer una comilona de Fin de Año.

Nos aseguran que hubo mucho que sobró y que habría ido a parar a la casa particular de alguien.

EL MISMO ESQUEMA EN TODO EL PAÍS

La manga sigue institucionalizada, es de todo el año en todo el país.

Los Comisarios dependen de las donaciones para poder intentar cumplir con las tareas elementales de una Comisaría.

Hace pocos meses una Comisión de Apoyo de Punta Carretas en Montevideo juntó dinero para poder comprar seis motos y que las mismas sean utilizadas para rondas en el barrio.

Juntaron la plata mangueando a muchos empresarios, hoteleros, restaurantes, estaciones de servicios en la zona.

Claro que todos los que pusieron dinero PARA comprar las motos visualizaban que iban a tener rondas permanentes para evitar los robos, y que ellos iban a ser privilegiados en las mismas, ya que son benefactores.

El propio jefe de Policía y el Comisario de la zona realizaron una conferencia de prensa para lanzar y agradecer a los empresarios y la comisión de apoyo el disponer de las motos.

Nadie siente vergüenza, está institucionalizada la industria del mangazo policial.



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