Los principales rivales del mandatario Emmanuel Macron en la elección presidencial se dan este domingo baños de masas en Francia con la esperanza de lograr el impulso necesario que los propulse al balotaje, a dos semanas de la primera vuelta.

Con un 28,5% de intención de voto, según un sondeo el sábado de Ipsos/Sopra Steria para el diario Le Parisien, la gran incógnita para el próximo 10 de abril será saber quién se disputará con Macron la presidencia dos semanas después.

Como en 2017, la principal rival del liberal es la ultraderechista Marine Le Pen (17,5%), seguida del izquierdista Jean-Luc Mélenchon (14,5%), de Éric Zemmour (11%, extrema derecha) y de Valérie Pécresse (10%, derecha), según la encuesta.

«Cuatro de cada diez votantes que se dicen seguros de ir a votar siguen con dudas», asegura a la AFP Adélaïde Zulfikarpasic, directora de BVA Opinion, para quien «puede que todo se juegue en las próximas dos semanas».

Los candidatos ponen todo de su parte para empezar con buen pie la recta final. Como en 2017, Mélenchon espera reunir a miles de personas en Marsella (sur), así como Éric Zemmour, en su caso en París, con vistas a la Torre Eiffel.

«La única cuestión real, en mi opinión, es si Jean-Luc Mélenchon puede o no dar la sorpresa. Sobre el papel, podría», asegura Zulfikarpasic, que precisa, no obstante, que «Marine Le Pen es la que tiene una mayor dinámica al alza».

La ultraderechista, que en su tercer intento de llegar a la presidencia se esfuerza en mostrar una imagen menos radical, viajó el fin de semana a la isla caribeña de Guadalupe para una campaña de «proximidad», lejos del «gigantismo» de Zemmour.

Más allá de la elección, ambos se disputan el liderazgo de la ultraderecha en Francia. Aunque el excomentarista llegó a poner contra las cuerdas a Le Pen tras su irrupción en campaña a fines de 2021, su candidatura se desinfla.

Para compensar esta caída, en parte causada por la percepción de su proximidad a Rusia en plena guerra en Ucrania, Zemmour radicalizó aún más su discurso y propuso crear un ministerio de la «remigración» para expulsar a un millón de extranjeros en 5 años.

La elección de la plaza de Trocadero no es baladí. Allí realizaron sus grandes mítines de campaña los candidatos de la derecha tradicional en 2012 y 2017 –Nicolas Sarkozy y François Fillon–, cuyos votantes Zemmour espera atraer.

– Indecisión, abstención, película –

Casi a la misma hora, Jean-Luc Mélenchon intentará desde Marsella convencer a los votantes de una izquierda atomizada que él, como el candidato de esta tendencia con más posibilidades según los sondeos, es el «voto útil».

Al igual que Le Pen, el izquierdista busca aparecer como el defensor del poder adquisitivo, en un contexto de alta inflación. Además, propone adelantar a 60 años la edad de jubilación, que Macron quiere atrasar a los 65.

«El gran problema para Jean-Luc Mélenchon es que existe una candidatura comunista que no existía en 2017», estima el politólogo en Sciences Po, Gaspard Estrada, para quien esto podría impedirle llegar al balotaje, en beneficio de Le Pen.

Con un 3,5% de intención de voto, el comunista Fabien Roussel visita el domingo Toulouse, un tradicional bastión de izquierdas. El ecologista Yannick Jadot (6%) intentará reimpulsar su campaña por su parte en un mitin en el Zenith de París.

Además de los votantes indecisos y de una campaña opacada por la guerra en Ucrania, otra de las claves de la incertidumbre reinante es el número final de abstencionistas, que se anuncia superior a 2017 (22,2%, en la primera vuelta).

El experto en campañas electorales apunta además a la «abstención diferencial»: el electorado de Emmanuel Macron tiende a votar más que el de Jean-Luc Mélenchon o Marine Le Pen, más proclives a no ir a las urnas aunque su intención sea hacerlo.

Muestra del desinterés en la campaña electoral en Francia, la principal televisión, la privada TF1, interrumpirá su noche electoral en la primera vuelta a las 21H30 para emitir la comedia «Los Visitantes».

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