Salto es tierra de nadie en relación a los taxis truchos, hay unos 50 autos particulares que trabajan como taxis sin ningún tipo de permiso.

Ya todos los conocen y la gente los llama para pedirles “el viaje” como si estuvieran autorizados.

El perjuicio a los taxis autorizados por la intendencia es enorme, y se han perdido múltiples fuentes de trabajo.

Hemos llegado a apreciar cosas insólitas, donde autoridades de la comuna salteña en reuniones privadas, llaman a un taxi trucho para que los venga a buscar, y en la puerta de la reunión hay varios taxis legales parados esperando un viaje.

Mucho se ha intentado hacer por parte de los taximetristas legales, hablando con las autoridades policiales incluso, pero les dicen que solo actúan como apoyo en las fiscalizaciones si las hay.

El intendente Lima es el responsable de fiscalizar, pero no lo hacen, incluso jerarcas municipales utilizan ese servicio trucho.

En el departamento de Canelones se han eliminado los taxis truchos por la fuerte fiscalización, llegando incluso a quitar las chapas matrículas a los que eran encontrados realizando ese servicio.



Fuente