¿Somos inteligentes los uruguayos? ¿O simplemente somos unos vivos de cuarta categoría?

Desde que nací casi, me enseñaron mis mayores que los uruguayos éramos unos vivos bárbaros, que la vieja y querida viveza criolla hacía que todos el mundo boca abajo cuando un uruguayo vivo aparecía.

Que los Españoles eran unos “gallegos brutos” que los judíos eran unos “amarretes de novela” que los Americanos eran unos “Yanquis fríos como un robot”, que los Alemanes eran unas “máquinas sin corazón y que los argentinos eran unos “porteños agrandados”.

Sin duda que de generación a generación se fue pasando el concepto que realmente somos vivos, unos rápidos, aviones o como quieran llamarse.

El fútbol sirvió para alimentar esos conceptos.

La tierrita en los ojos del golero de Independiente Santoro del monumental “Pepe” Sacia, las “Planchas del “Lito Silva a “Cococho” Álvarez que los jueces nunca veían, la expulsión mas rápida de la historia del fútbol mundial del “Pepito” Urrusmendi en Independiente frente a Estudiantes de la Plata que fue a los 20 segundos de ingresar a la cancha, o la de Batista en el Mundial a los 45 segundos.

Los uruguayos cuando nos vamos al exterior a vivir, buscamos ganar mucho, rápido y sin trabajar, somos los inventores de aquello casi imposible de encontrar en ninguna parte del mundo que es VIVIR SIN TRABAJAR.

Aun hoy hay compatriotas que viven sin cumplir una sola hora de trabajo en una fábrica, en una empresa o en un comercio.

En una palabra, somos vivos, unos genios de novela, siempre hay algún uruguayo metido en los grandes negocios del mundo.

Esa creencia es la que nos ha ayudado a fundir el país, ya que durante décadas se ha administrado mal el país, cruzando las políticas macro económicas mundiales, con la realidad de nuestra gente.

Las deudas agobian a cualquiera, pero mas aun a un país, ya que una deuda que no paga el Uruguay, la pagamos todos los uruguayos, ya sea con un aumento desmedido de los precios, es decir la inflación y la hiperinflación, o con el simple pago de los impuestos que nadie se salva y menos ahora.

Seguimos pensando que somos mas que Brasil, que somos mejores que Argentina y no nos damos cuenta que a esta altura del partido, somos simplemente dependientes crónicos de las economías de ambos países vecinos.

Son 140 millones de personas contra escasos 3 millones, es un partido desparejo sin duda y no piensen que es fútbol y que por lo tanto podemos ganar con un gol en la hora como el de Diego Aguirre en la hora contra el equipo Colombiano en 1987; no eso es simplemente un deporte y un aborto de la naturaleza, yo me refiero a la realidad financiera, a lo que debemos al mundo, a las dramáticas balanzas comerciales que indican que perdemos por goleada con decenas de países del Mundo.

Uruguay compra mucho al extranjero y vende poco. Desde hace decenas de años que escuchamos decir que la mano de obra uruguaya es cara, pero no hacemos nada para lograr que sea además de buena, mas barata.

La macro economía deja enana a la economía interna.

La deuda externa crece como con levadura y los Ministros se hacen trampas al solitario tirando la pelota para adelante, como lo actual de este gobierno multicolor, que vende papeles por el mundo a pagar en 25 o 30 años y paga las deudas que ya no pueden esperar mas.

Sin embargo los uruguayos nos seguimos creyendo vivos, y que los demás son nabos.

Los chinos son unos idiotas, los japoneses son tontos, pero inundan todos los mercados del mundo con sus productos.

Hoy nosotros que somos los vivos, íbamos a Motociclo y nos compramos a 705 dólares pagando en 12 cuotas las motocicletas Winners y andamos como locos creyendo que logramos mejorar nuestra calidad de vida con esos productos casi desechables que nos mandan los nabos, los idiotas y nosotros consumimos.

Los gobiernos siguen ignorando a las fábricas, ya escasas de los uruguayos que dan trabajo, les siguen dando duro con los ivas, con los cofis, con los tremendos impuestos que hay que pagar para tener un empleado.

Sin embargo vienen los extranjeros a comprar tierras, a plantar árboles y los exoneran de impuestos porque dicen que van a dar miles de empleos.

Mentira, se la llevan toda, nos hacen pelota las tierras y se llevan la guita al exterior teniendo empleados en situación de esclavitud y en negro.

Si no nos damos cuenta que somos ciudadanos de tercera, que no somos mas inteligentes que nadie, y que hay que trabajar duro para reconstruir el país, seguro que lo que vendrá será aun peor que lo actual.

En síntesis, esto es un juego de ajedrez, no hay que apresurarse, hay que saber mentir, y principalmente…hay que ser muy inteligente, no hay margen de error.

 



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