Alberto Fernández, en el mediodía de París. Compartirá un almuerzo con el presidente Macron (Fotos: Reuters)
Alberto Fernández, en el mediodía de París. Compartirá un almuerzo con el presidente Macron (Fotos: Reuters)

(Enviado especial). “Francia está a su lado y queremos que Argentina hable en forma constructiva con los acreedores del Club de París”, aseguró Emmanuel Macron en el ingreso al Palacio del Eliseo. Lo escuchaba a su izquierda el presidente argentino, Alberto Fernández, con gran expectativa. Es que uno de los principales objetivos que se fijó la comitiva argentina para esta gira por Europa era destrabar la negociación con ese organismo internacional de crédito al que el país debe pagarle USD 2400 millones a mediados de año.

La intención del Poder Ejecutivo es conseguir una prórroga del vencimiento, una decisión que también impactaría en el diálogo que mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Queremos que la Argentina alcance un acuerdo con el FMI”, planteó también Macron durante la declaración conjunta realizada en el mediodía de París y en la previa de un almuerzo oficial con el presidente argentino.

Luego de repasar la agenda de intereses comunes, entre ellos la preocupación por el medio ambiente y el respeto a la diversidad de géneros, Fernández reconoció: “Estamos acá también para abordar los problemas que tiene Argentina, que tienen que ver con poner en orden sus cuentas en organismos internacionales de crédito, puntualmente con el FMI y con el Club de París”.

Y agregó: “Quiero agradecerle especialmente al presidente de Francia porque tanto en la negociación con acreedores privados como en el diálogo con el FMI y el Club de París, siempre nos ha acompañado”.

La negociación

Alberto Fernández almorzará hoy con Emmanuel Macron a pocas horas de cerrar un probable acuerdo de refinanciación de la deuda externa con el Club de París. La comida se servirá en el Palacio Eliseo y su resultado geopolítico puede implicar que Argentina no tenga que desembolsar más de 2.000 millones de dólares antes que concluya mayo. “Soy optimista”, dijo anoche el Presidente.

La gira relámpago protagonizada por Alberto Fernández tiene como objetivo fundamental explicar a sus aliados europeos la necesidad de refinanciar la deuda externa de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de París. En ese marco, el jefe de Estado extendió su estadía en Europa: finalmente se quedará un día más y emprenderá el regreso el sábado. El objetivo es concertar un encuentro con Kristalina Georgieva, presidenta del Fondo Monetario internacional (FMI).

En cuanto a la gira, por ahora, el balance es positivo. Antonio Costa, primer ministro de Portugal, y Pedro Sánchez, Jefe del Gobierno de España, afirmaron en público que respaldan a Alberto Fernández en su negociación con los acreedores externos. Ello implica que Argentina tiene la posibilidad de retrasar un desembolso de casi 7.000 millones de dólares destinados a evitar el default en el FMI y el Club de París.

Esos 7.000 millones de dólares de deuda externa, con vencimientos previstos en mayo (Club de París) y septiembre y diciembre (FMI), no existen en las arcas del Banco Central. Y la posibilidad de refinanciar su pago, implicaría una alivió en las cuentas públicas durante la segunda ola del COVID-19.

“La gente está preocupada por la deuda con el FMI y también con el Club de París. Considera que sin acuerdos todo puede estallar o todo puede complicarse a su alrededor. Por eso es importante esta gira: podemos avanzar en acuerdos que dan previsibilidad a la vida de los argentinos”, opinó anoche Alberto Fernández frente a un secretario de Estado que lo acompaña por Europa.

Martín Guzmán está a cargo de las negociaciones secretas y es probable que hoy sonría durante el almuerzo con Macron. “La idea es postergar los pagos con el Club de París hasta que cerremos un programa definitivo con el FMI”, aseguró a Infobae un integrante de la comitiva oficial a prueba de desmentidas.

Alberto Fernández y Martín Guzman durante un encuentro en la quinta de Olivos
Alberto Fernández y Martín Guzman durante un encuentro en la quinta de Olivos

La negociación con el Club de París emprendida por Guzmán respondió a una estrategia diseñada por Alberto Fernández y el propio ministro de Economía. Siempre se trató de postergar los pagos argumentando -con razón- que los efectos de la pandemia más la crisis heredada de la anterior administración hacían imposible su cumplimiento en tiempo y forma.

Argentina es un deudor serial y Guzmán enhebró con probable éxito la negociación con el Club de París por el respaldo geopolítico que exhibió durante sus extensas y reservadas negociaciones con los representantes del G7. Sin la aceptación tácita de los Estados Unidos, y la ratificación informal de España, Italia, Portugal, Francia y Alemania, no hubiera sido posible observar la sonrisa expectante que mostraba anoche el jefe del Palacio de Hacienda.

Desde una perspectiva formal, tras el almuerzo entre Alberto Fernández y Macron, se debe esperar que el Club de París entregue una carta al gobierno argentino anunciando que acepta las condiciones de financiación que durante meses se negociaron vía zoom y en el viaje a Europa que Guzmán protagonizó hace un mes.

Y esas condiciones significarían lo siguiente:

1. Argentina no paga el vencimiento de más de 2.000 millones de dólares que caía el 31 de mayo.

2. No hay declaración de default, ni si pagará una tasa del 9 por ciento anual hasta que Argentina regrese a los pagos formales.

3. La refinanciación con el Club de París se concluiría después del acuerdo de Facilidades Extendidas que aún se sigue negociando con el FMI.

A las 8.15 (hora argentina) sonará la fanfarria en la Rue 55 du Faubourg Saint-Honoré. Alberto Fernández bajará de su auto blindado color negro, caminará cincuenta metros hasta el encuentro con Macron, y juntos ingresarán por la puerta principal del viejo Palacio Eliseo. Será un almuerzo distendido que el presidente compartirá – del lado argentino- con el canciller Solá y Guzmán.

Después Alberto Fernández y la delegación oficial partirán hacia Roma. Allí espera -mañana- el Papa Francisco.

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