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Gran parte de Estados Unidos se prepara para un período prolongado de frío extremo y una potente tormenta invernal que podría causar serios problemas en carreteras y redes eléctricas en los próximos días.
Según informó The Verge, al menos 170 millones de personas están bajo alertas meteorológicas invernales. Según advirtió el viernes el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), las temperaturas gélidas y las peligrosas sensaciones térmicas por el viento persistirán incluso
después de que la tormenta deje de provocar intensas nevadas, aguanieve y
lluvia helada desde las Montañas Rocosas del Sur hasta Nueva Inglaterra, al
menos hasta el lunes. Los meteorólogos prevén que las mínimas rompan
numerosos récords, con sensaciones térmicas que podrían alcanzar los -45
grados en las llanuras del norte.
A los meteorólogos les ha resultado algo complicado precisar con claridad la trayectoria de esta tormenta y determinar quiénes serán los más afectados. Esto se debe a factores complejos que los científicos aún están tratando de comprender mejor, comenzando por el aire
ártico extremadamente frío que avanza hacia un sistema cargado de
humedad que penetra tierra adentro desde el océano Pacífico.
“La tormenta provocará acumulaciones de hielo significativas o localmente catastróficas, con el potencial de cortes de electricidad de larga duración, daños extensos a los árboles y condiciones de tránsito extremadamente peligrosas o
impracticables”, señala el NWS en su pronóstico, consignado por The
Verge. El hielo, por su densidad, podría derribar cables eléctricos y
dejar a algunos hogares sin luz ni calefacción durante un apagón. La mortal
ola de frío que azotó Texas en 2021 dejó a millones de viviendas sin
calefacción después de que el hielo bloqueara los gasoductos.
Aún es demasiado pronto para establecer con precisión el papel que podría haber jugado el cambio climático en esta tormenta en particular. Sin embargo, existen factores desencadenantes singulares que podrían haber sido influidos por un clima en transformación. Por ejemplo, una
atmósfera más cálida puede retener mayor cantidad de vapor de agua, lo que
favorece precipitaciones más intensas asociadas a los sistemas de tormentas.
“La gente dice: ‘Bueno, hace mucho frío o nieva mucho, ¿cómo se está calentando el planeta?’. El cambio climático implica un aumento de las temperaturas base, pero también un aumento de los extremos en ambos sentidos”, explica Kaitlyn Trudeau, investigadora asociada sénior de la
organización sin fines de lucro Climate Central, consignada por The Verge.
“Puede generar resultados de frío más extremo; puede generar resultados de
calor más extremo… juzgar el cambio climático por una tormenta de frío es
como juzgar una temporada de béisbol por una sola entrada”, sentenció
Trudeau.
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