Miembros del servicio de las fuerzas ucranianas que se han rendido después de semanas atrincherados en la fábrica de acero Azovstal dentro de un autobús, que llegó escoltado por los militares prorrusos a un centro de detención en el curso del conflicto entre Ucrania y Rusia en el asentamiento de Olenivka en la región de Donetsk, Ucrania 17 de mayo de 2022. REUTERS/Alexander Ermochenko
Miembros del servicio de las fuerzas ucranianas que se han rendido después de semanas atrincherados en la fábrica de acero Azovstal dentro de un autobús, que llegó escoltado por los militares prorrusos a un centro de detención en el curso del conflicto entre Ucrania y Rusia en el asentamiento de Olenivka en la región de Donetsk, Ucrania 17 de mayo de 2022. REUTERS/Alexander Ermochenko

Por Max Hunder

KIEV/MARIÚPOL, Ucrania (Reuters) – Moscú dijo que casi 700 soldados ucranianos más se habían rendido en Mariúpol, controlada por Rusia, lo que le permitía apuntalar una vistoria clave en el sur, mientras que Estados Unidos se sumó a otros países occidentales al reabrir su embajada en Kiev.

Ucrania ha ordenado a su guarnición en Mariúpol que se rinda, pero el resultado final de la batalla más sangrienta de Europa en décadas sigue sin resolverse.

Los altos mandos de los combatientes ucranianos que habían organizado la última resistencia en la planta siderúrgica de Azovstal, en la ciudad portuaria, siguen dentro de la planta, según el líder de los separatistas prorrusos que controlan la zona, Denis Pushilin, citado por la agencia de noticias local DNA el miércoles.

Las autoridades ucranianas han declinado comentar públicamente la suerte de los combatientes.

«El Estado está haciendo los máximos esfuerzos para llevar a cabo el rescate de nuestro personal de servicio», dijo el portavoz militar Oleksandr Motuzaynik en una conferencia de prensa. «Cualquier información al público podría poner en peligro ese proceso».

Ucrania confirmó la rendición de más de 250 combatientes el martes, pero no dijo cuántos más estaban dentro.

Rusia dijo el miércoles que otros 694 combatientes se habían rendido, lo que elevaba el número total a 959. Su Ministerio de Defensa publicó vídeos de lo que, según dijo, eran combatientes ucranianos que recibían tratamiento hospitalario tras rendirse en Azovstal.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, la Cruz Roja y las Naciones Unidas participaron en las conversaciones, dijo el alcalde de Mariúpol, Vadym Boichenko, pero no dio detalles.

Mariúpol es la mayor ciudad que Rusia ha capturado hasta el momento y permite al presidente ruso, Vladimir Putin, apuntarse una victoria en la invasión que inició el 24 de febrero.

Moscú se ha centrado en el sureste en las últimas ofensivas tras alejarse de Kiev, donde, en una nueva señal de normalización, Estados Unidos dijo que había reanudado las operaciones en su embajada el miércoles.

El Senado estadounidense aprobó el nombramiento de la veterana diplomática Bridget Brink como embajadora en Ucrania, ocupando un puesto que ha estado vacante durante tres años.

Canadá, Reino Unido y otros países también han reanudado recientemente las operaciones de sus embajadas.

Moscú afirma que está llevando a cabo una «operación militar especial» para desmilitarizar y «desnazificar» a su vecino. Occidente y Kiev lo califican de falso pretexto para la invasión.

LUCHAS EN EL DOMBÁS

En el frente de batalla, las fuerzas rusas siguieron con su principal ofensiva, tratando de capturar más territorio en la región oriental del Dombás que Moscú reclama en nombre de los separatistas.

El Estado Mayor ucraniano dijo en un comunicado el jueves que los ataques de Rusia se centraban en la región de Donetsk, en el Dombás.

En los alrededores de Sloviansk, al norte de Donetsk, las fuerzas rusas «sufrieron pérdidas significativas» en torno al asentamiento de Velyka Komyshuvakha, dijo.

Las fuerzas ucranianas bombardearon un pueblo fronterizo en la región occidental rusa de Kursk al amanecer del jueves, matando al menos a un civil, dijo el gobernador regional Roman Starovoit.

Reuters no pudo verificar esta información.

El asesor presidencial ucraniano Oleksi Arestovich dijo que saboteadores ucranianos habían volado por los aires las vías férreas delante de un tren blindado que transportaba tropas rusas en la ciudad ocupada del sur de Melitópol.

«Los partisanos lo consiguieron, aunque no volaron el tren blindado en sí», dijo en un vídeo publicado en las redes sociales, contradiciendo una declaración anterior de la fuerza de defensa territorial de Ucrania de que habían hecho explotar el tren.

Arestovich dijo que el incidente demostraba que el movimiento partisano estaba perturbando activamente a las fuerzas rusas.

SOLICITUD DE LA OTAN

Finlandia y Suecia solicitaron formalmente el miércoles el ingreso en la OTAN, una decisión tomada a raíz de la invasión ucraniana y del mismo tipo de expansión que Putin citó como motivo para atacar a Ucrania.

La embajadora de Estados Unidos ante la OTAN, Julianne Smith, pidió un proceso de adhesión acelerado que podría «hacerse en un par de meses», pero Turquía, miembro de la OTAN, dijo que su aprobación dependía del regreso de los «terroristas», es decir, los milicianos kurdos y los seguidores de Fetullah Gülen.

Finlandia y Suecia eran dos países no alineados militarmente durante la Guerra Fría.

Aunque Rusia había amenazado con tomar represalias contra los planes, Putin dijo el lunes que su pertenencia a la OTAN no sería un problema a menos que la alianza enviara más tropas o armas allí.

Sin embargo, Rusia podría cortar el suministro de gas a Finlandia esta semana, dijo el proveedor de energía estatal finlandés Gasum.

La Comisión Europea anunció un plan de 210.000 millones de euros (220.000 millones de dólares) para que Europa deje de depender del petróleo, el gas y el carbón rusos para 2027.

Mientras tanto, Google se sumó a otras empresas occidentales al retirarse de Rusia, comunicando comunicar que su filial local se había declarado en quiebra y se había visto obligada a cerrar sus operaciones tras el embargo de sus cuentas bancarias.

(1 dólar = 0,9550 euros)

(Información de Natalia Zinets y Max Hunder en Kiev y de un periodista de Reuters en Mariupol; información adicional de las oficinas de Reuters; redacción de Stephen Coates; edición de Richard Pullin, traducido por José Muñoz en la redacción de Gdańsk)





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