Pasaba cada día frente a aquel sitio, miraba apresurada sin detenerme apenas alguna propuesta cercana al cristal. Pero aquella tarde no, aquella tarde venció la curiosidad y decidí escudriñar en su interior, sumergirme en ese espacio donde quedé cautivada.

Tuve la sensación de encontrarme entre tesoros y en cierto modo fue así, porque lo que nace de las manos de un artesano se convierte justamente en eso. Dedicación, entrega y mucho amor se respira en el recinto y cada stand de exposición es una obra de arte auténtica, delicada y especial.

Acompañada por las artistas Graciela Suárez y Rosa Blanca Lacava, me propuse conocer un poco más sobre el Mercado de los Artesanos (MA) y su continua labor no solo comercial, sino formativa, a lo largo de estos 38 años.

Hablar del MA, es referirse también a la Asociación Uruguaya de Artesanos (AUDA) dada la unión indisoluble que hay entre ambos. A comienzos de la década de 1980 reunidos durante encuentros locales y también en eventos internacionales, los artesanos evaluaron la posibilidad de agruparse y expandir su obra. La idea de una feria propia fue el objetivo primario que integró las voluntades.

Una mirada a los inicios

Sobre estos inicios Rosa Blanca rememora que inauguran su primer local común en Plaza Cagancha 1365, Montevideo, donde radican hasta el día de hoy. “Todo se inició con una feria que se hizo en el mes de diciembre del año 1982, se alquiló ese local que pasó a ser nuestro hace unos años y el grupo organizador fue el que ideó la formación de una asociación basada en estatutos, sin fines de lucro, con el cometido firme de defender el trabajo artesanal y dignificar la vida del artesano”.

La vida de esta artista gira entorno al Mercado de los Artesanos y a la asociación. Ella y su esposo entraron unos meses después de haberse conformado. “Conocemos perfectamente los fundamentos y hemos estado involucrados de manera continua y permanente. Mi marido fue el que tomó la decisión de pasar un curso de joyería y aprendí con él, me cambió la vida, aprendí a amar la artesanía, la creación, la posibilidad de plasmar en objetos una idea y materializar lo que llegas a imaginar”.

“En esos años los artesanos no tenían el valor y el reconocimiento que tienen ahora”, nos dice, “creo que AUDA contribuyó muchísimo a ese respeto que se puede apreciar en la actualidad porque nos hemos organizado muy bien, porque hemos marcado pautas que nos defienden a todos por igual. Ese es el fundamento de una sociedad, permitir que cada uno pueda desarrollar sus capacidades y vivir de lo que le gusta”, afirma.

En el año 1986 también se inauguró gracias al esfuerzo de sus socios, un local en Ciudad Vieja llamado Artesanos del Jauja, allí se realizaron los talleres de enseñanza. Funcionó durante mucho tiempo, en el presente permanece cerrado pero aspiran a reabrir sus puertas próximamente.

Graciela Suárez también recuerda con claridad esos primeros años y se siente orgullosa del camino transitado. “Somos casi 300 artesanos, o más bien 300 familias”, explica, “porque en realidad cada mesa representa un taller y a veces ese taller no es de una sola persona sino de toda la familia e incluso algunos tienen socios de taller, por ende serían dos familias que se juntan para hacer la mercadería”. Justo por eso el trabajo de la asociación resulta tan importante, dado el impacto que tiene en los que se benefician directa o indirectamente de los servicios de la estructura, un aproximado de 1500 personas.

Además del sentimiento de autoestima, del reconocimiento socio-político y de la inclusión social productiva, AUDA trajo consigo otros logros. Es el caso del programa de salud para socios y familiares, el cual incluye una atención médica general.

Al respecto Graciela explica a Caras y Caretas Portal que para que la asociación funcione de esta manera, “el artesano paga un porcentaje de las ventas. Eso se va a un fondo, de ese fondo se saca para los sueldos de los cajeros, para pagar la luz, el agua y la parte administrativa. Otro porcentaje pasa para el grupo que se llama Salud, donde contratamos una doctora que viene una vez a la semana y nos atiende, a nuestros hijos, nuestros padres, en fin, a toda la familia”.

Formación y talleres

La asociación ha llevado adelante durante todo este tiempo un trabajo encomiable de organización y autogestión, un ejemplo para instituciones similares en otros países. Dentro de los estatutos de AUDA hay diferentes comisiones que se encargan de mantener el equilibro de las funciones.

Más allá del marco comercial se desarrollan talleres de creación, una faceta educativa y formativa que enriquece la labor que desarrollan.

En este sentido Rosa nos comenta que “desde hace muchos años se implementó la formación de talleres, casi al mismo tiempo de creada la asociación. Pero básicamente después que el local fue nuestro y pudimos hacer las reformas necesarias, se hizo más firme la idea y su realización, algunos ya están funcionando en estos momentos y otros por la pandemia de Covid-19 estuvieron algo relegados.

Actualmente hay alrededor de 14 talleres que se desarrollan en la planta alta del MA, entre los que se cuentan alfarería, vitraux, mosaico, cerámica utilitaria, creatividad y creación, literatura, fieltro, plástica, cerámica, macramé, dibujo y pintura, tapiz, repujado en aluminio, entre otras.

Hay mucha demanda y aspiran a la excelencia en la formación de las nuevas generaciones de artesanos y de personas que ya tengan esa creatividad de manera autodidacta y quieran explotarla. El objetivo es que cada uno saque lo más lindo conociendo el material con el que trabaja y pueda también integrar la asociación en algún momento.

Selección de socios expositores

“Siempre hay alguien haciendo algo nuevo, utilizando un material novedoso para crear algo que resulta ser mágico. Ese es uno de los dones que tenemos los uruguayos, reinventarnos y reinventar cosas lindas que nos emocionan y que nos gustan”. Sobre el proceso de selección de artesanos para exponer en el MA y ser asociado nos explica Rosa Blanca.

“Hay una comisión de jurado que depende primero de la admisión, porque las personas que quieren acceder no solo para vender sino para ser parte también del grupo de socios con sus derechos y deberes, tienen que presentar 5 muestras de lo que hacen en el rubro que sea”.

“Llamamos rubro a los diferentes materiales que usamos. Los joyeros, por ponerte un ejemplo, somos metaleros. Hay ceramistas que hacen productos utilitarios y ahora se ha extendido también a la bisutería y lo ornamental. En cuero lo mismo, puedes encontrar carteras, zapatos, cinturones y se amplía el uso del material a lo que cada artesanos quiera crear”, detalla la entrevistada.

“Cuando hay espacios libres dentro del mercado porque algún artesano se va y queda vacío el stand se hace un llamado externo a nuevos socios, se presentan las muestras a la comisión de admisión, integrada por tres compañeros artesanos de mucho valor elegidos por toda la masa social. El jurado ve las piezas y realiza una visita al taller para ver quién y cómo las confecciona porque no se admite la compra para revender, tienen que ser todas piezas hechas por el mismo artesano respondiendo a una línea de trabajo”, resumió Rosa.

La artesanía deleita al visitante extranjero

Si bien resulta de gran interés para los creadores que su obra sea accesible a toda la sociedad, la artesanía que se comercializa en el MA es altamente demandada por visitantes foráneos. En los meses de verano es cuando las ventas alcanzan su mayor pico.

Graciela Suárez confirma que el trabajo está dirigido fundamentalmente a turistas, “hace muchísimos años cuando se abrió, la artesanía era fundamental para regalar, era como un valor agregado al regalo de los uruguayos. Si el regalo tenía mano de obra era mejor, eso cambió, ahora están los shopping donde te venden cosas de importación más baratas y la gente ya no le da tanto valor a la artesanía, pero los turistas sí. Por los general los uruguayos que reciben familia de otros países suelen traerlos acá”.

Sin embargo trabajan intensamente para volver a captar el interés de los nacionales, para ello han enfocado su estrategia en las redes sociales donde ya están teniendo mayor presencia. En Instagram por ejemplo pueden encontrarlos en @mercadodelosartesanosuy, en Facebook como mercadodelosartesanosuy y su sitio web www.mercadodelosartesanos.com.uy.

Tanto en el espacio físico como virtual pueden encontrar todo tipo de artesanía hecha a mano desde cero. Hay tejidos, cuero, pinturas, juguetes, resinas, mates, joyería, adornos.

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Cada día vuelvo a pasar muy cerca del Mercado de los Artesanos pero ya no con curiosidad sino con la certeza de las maravillas que allí se encuentran, convencida de la calidad de sus propuestas y la dedicación de los que hacen posible que la creación tenga su techo, su espacio, un hogar.





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