Galileo, el mejor reproductor de caballos de carreras que se recuerde, falleció en los últimos días tras casi dos décadas de abnegado servicio reproductor. Auténtico purasangre, fue padre de una vasta progenie. Engendró 2.306 corredores que ganaron 4.163 carreras, lo que significa más 250 millones de euros en premios.

Según informa el medio español El Periódico, el animal falleció en los establos irlandeses de Coolmore, lugar considerado como meca mundial de la mejor genética en caballos de carrera. Una lesión crónica en una para delantera acabó con su vida a los 23 años.

Tras una triunfante carrera como corredor, Galileo se retiró de las pistas en 2010 y desde entonces había sido usado exclusivamente como reproductor. Codiciado por su genética privilegiada, engendró descendientes que corrieron en hipódromos de 45 países.

De acuerdo con el citado medio, los criadores que aspiraran a que sus yeguas fueran fecundadas por Galileo debían acreditar que sus animales fueran también purasangres y que gozaran de un palmarés a la atura. Finalmente, debían pasar por el «pequeño tramite» de desembolsar una fuerte suma de dinero. A lo largo de los años, meter una hembra en el establo de Galileo costó tuvo un precio de entre 300.000 u 600.000 euros. Los administradores de Coolmore garantizaban la consumación del coito, pero no la preñez de la clienta.

Galileo lideró durante once años consecutivos el ranking mundial de sementales, y al momento de su muerte estaba cotizado en 200.000 millones de euros, cifra que supera a la mayoría de los grandes astros del fútbol mundial.





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