El pasado sábado 28 de agosto, la Policía Civil interceptó en Santana do Livramento a un hombre de 21 años, a quien se le incautó una pistola Glock
9 mm.

Se supo luego que el arma incautada, y que iba a negociar el indagado, había sido comprada por un funcionario policial de la Jefatura de Policía de
Rivera, que también había adquirido otras armas y municiones en una armería local: una pistola marca Taurus modelo G3, una pistola marca Taurus
modelo TS9 calibre 9 mm, 1.000 municiones calibre 9mm y la pistola Glock incautada. El armero también entregó las copias de las guías de dichas armas
y dos armas de fuego, una escopeta calibre 12 y una pistola 9 mm, que fueron adquiridas por el efectivo y que serían retiradas ese mismo día.

Por eso se detuvo al Cabo de 40 años y en su domicilio se ubicó un rifle calibre 22 con cargador y diez municiones, una mira telescópica, un uniforme
policial, su arma de reglamento, tres cargadores, un chaleco antibala, municiones 9mm y un celular.

Luego, el hijo del efectivo, de 18 años, entregó otras tres armas de fuego (un revólver de desnucar 38, una pistola Mauser y un revólver 44) pertenecientes a su padre y las que se supo las ofrecía para la venta.

El funcionario policial fue condenado como autor penalmente responsable de un delito de tráfico interno de armas de fuego en reiteración real con reiterados delitos de tráfico internacional de armas de fuego, a cumplir una pena de veinte meses de prisión.



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