Si Gerardo Soffovich viera un día Polémica en el Bar de Uruguay, le da un ataque al corazón. El formato que Uruguay adoptó no tiene nada que ver con Polémica en el Bar de argentina, que fuera ideado y respetado por Soffovich durante varias décadas.

Todos sabemos que la emergencia sanitaria impide muchas cosas, y las medidas de higiene deben respetarse, pero sin duda que en Argentina a pesar de eso, se pudo mantener el funcionamiento del programa.

Empezando por la conducción, “El Piñe” no cumple ninguna de las modalidades de los varios conductores que tuvo Polémica, es impresentable desde todo punto de vista.

No solo es poner temas arriba de la mesa, se trata de tener la impronta y la capacidad para justamente armar la polémica.

Se necesita mucho más que su postura graciosa y leer mal los avisos que le colocan en cartulinas.

Desinformado por completo, como ido, sin poder mantener el hilo de una polémica por su falta de conocimiento.

Tiene una imagen gastada por sus múltiples apariciones en publicidades y aporta muy poco de improvisación, por lo que anteriormente mencionamos, no se prepara, no estudia los temas, impidiendo sacarle jugo a los muy buenos invitados que ha tenido.

Puglia es picante, sabe jugar a este juego de la polémica, pero está flechado a favor del Partido Nacional y se nota demasiado.

Patricia Madrid es la que más ha mejorado a lo largo del ciclo, se fue soltando, y si saliera un poco de su rol de periodista informada, creo que podría dar muchísimo más. Es guapa y enfrenta a los invitados con valentía y conocimiento.

Lussich es un periodista muy preparado y se encontró una veta de humor en él, que debería ser más utilizada. Sabe lo que dice y tiene mucha clase para decir las cosas.

Carzolio es una revelación, ya que entendió inmediatamente como es el juego y lo hace en forma excelente. Informado y con personalidad, es además muy respetuoso.

Conrado Hughes es insoportable. Además de flechar la cancha es aburrido, reiterativo y monótono.

Creo que la muerte de Sonsol, que era el gran protagonista, el que le daba justamente ese tono de polémica, el programa cayó en un pozo muy difícil de levantar.

En cuanto a Álvaro Navia, creo que su diferendo con Gaspar lo ha cohibido y no llega a deslumbrar como está muy capacitado.

Si bien sus apariciones son buenas, le falta algo, no está suelto, y se nota.

Creo que es hora de volver a una mesa sola y darle ese calor que perdió hace mucho tiempo.



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