“No termino de entender por qué se quejan cuando hay un aumento, me parece que habría que celebrar el aumento y seguir para adelante, tratando de mejorar la situación de los pasivos”, dijo el titular del Banco de Previsión Social (BPS), Alfredo Cabrera, sobre el anuncio de ajuste por inflación del 3% en julio, que adelantó el presidente Lacalle Pou este lunes 18.

“En la medida en que es un adelanto a cuenta puede no estar integrado a la base en el reajuste definitivo de enero del año que viene, pero eso va a estar determinado en el decreto. Hoy, decir cómo va a funcionar, todavía es muy temprano”, dijo Cabrera.

Según el jerarca el aumento «no es insuficiente». Cabrera recordó que en enero pasado hubo un ajuste de 6,16% y que a eso se suma el 3% a partir del 1 de julio. “Qué va a suceder en enero de 2023, todavía no está definido”, remarcó.

Cabrera aseguró que los ajustes le permitirán a los pasivos no tener pérdida de poder de compra.

Por su parte el integrante de la representación de los pasivos en el directorio del BPS, Ariel Ferrari, dijo en las últimas horas que el aumento era insuficiente en relación a la pérdida de poder adquisitivo de los últimos dos años, que hay dudas sobre si se acumula o se descontará como se hizo en el aumento de enero de 2022, y estimó la pérdida en un 7%.

Sin embargo el presidente del BPS, calificó al aumento como una buena noticia que permitirá el mantenimiento del poder de compra de los jubilados y pensionistas. El jerarca aseguró que: “los números son los que mandan, en enero se dio un 6,16% y ahora se anuncia uno de 3%, eso suma 9,16% y la inflación acumulada es de 9,3%”.

Para Cabrera, no le parece un problema efectivizar el pago del ajuste en julio porque el aumento otorgado en enero es superior a la inflación de los primeros cuatro meses de 2022. Dijo que de enero a abril, la inflación alcanzó el 4,42%, el aumento de enero fue de 6,16%, por lo que entendió que “no se ha producido pérdida a este momento”.



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