Isaura Tórtora, jueza penal de 23º turno, procesó con prisión a los militares retirados Gustavo Mieres y Alberto Ballestrino, por el homicidio del trabajador rural y militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR) Óscar Fernández Mendieta, según informó el portal de noticias 25siete.

Fernández Mendieta falleció como consecuencia de las torturas recibidas en el Regimiento de Caballería Nº 2 de Durazno, el 24 de mayo de 1973. Por ese entonces, tenía 26 años y se desempeñaba como trabajador rural.

Además de Mieres y Ballestrino, hubo dos implicados más imputados en la causa, Líber Morinelli Hernández, quien murió recientemente y Daniel Blanco Fenocchio, también fallecido.

Según se relata en la sentencia, Morinelli fue quien dio la orden de detener a Mendieta. Blanco, Mieres y Ballestrino quienes lo torturaron hasta causarle la muerte.

Los testigos del hecho

En la causa dieron su testimonio dos personas que fueron detenidas y torturadas en el mismo regimiento, quienes aseguraron haber sido sometidas a golpizas, plantones y submarino. Identificaron a Morinelli como su torturador y una de ellas denunció un intento de violación por parte de éste.

Además, declararon cuatro militares que se desempeñaban en el regimiento cuando Mendieta fue detenido y que vieron o escucharon las torturas que recibió.

“Tenía una bolsa en la cabeza y otra en los pies, lo tiran para abajo y bajaron unos oficiales y un instructor mío, que era Ballestrino, que también bajó al sótano con otro oficial. Se sintió gritar toda la noche al hombre. Exacto cuando se murió, no sé, vi el cajón que estuvo en la guarda”, declaró José Pedro Rodríguez, para ese entonces soldado de segunda.

Ademar Silveira, soldado de primera en ese tiempo, dijo que estuvo a “cinco metros” del lugar donde torturaron a la víctima y que escuchó “los gritos desgarradores”. “No sé qué preguntas le hicieron. Se veían los apremios físicos, yo los vi, lamentablemente. Todas las personas que trabajaban en el cuartel podían tener conocimiento de que los detenidos eran sometidos a tratos crueles e inhumanos”, señaló.

Silveira aseguró además que Mendieta fue sometido a una gran golpiza y a la práctica de ahogamiento conocida como submarino.

Mentiras oficiales

La versión oficial de la época sobre su muerte decía que Fernández Mendieta murió por las heridas tras caer reiteradas veces de una escalera en el sótano donde fue torturado, en sucesivos intentos de fuga.

Sin embargo, por pedido de su esposa, el médico de la familia realizó una observación externa del cuerpo de Mendieta y pudo constatar las lesiones provocadas por la tortura, entre ellas contusiones en el cráneo, tórax y en los cuatro miembros. También se constató varias quemaduras de cigarrillo.

El jefe de servicio de sanidad del regimiento, Julio César Rossi, realizó una autopsia al cadáver de Mendieta y estableció que la causa de su fallecimiento fue un infarto de miocardio.



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