Higui «en 2016 fue acusada de homicidio por defenderse de una violación correctiva que no fue investigada. Hoy comienza el juicio en el que tendrá que declarar ante las instituciones que la violentaron y que hasta ahora no la escucharon: por negra, pobre y lesbiana. El movimiento LGBTI+ y feminista, el mismo que puso su nombre en agenda, pide su absolución», escribió Adriana Carrasco en el medio argentino Revista Anfibia.

Eva Analía de Jesús, Higui, de 47 años, vivió hostigada por una patota de hombres durante varios años en Mariló, donde levantó una casilla en un lote fiscal que su madre había ocupado hacía tiempo.

Una noche hace quince años, Higui fue al kiosco a comprar cerveza y una patota la rodeó.

–Tortillera, lesbiana –le gritaron, de acuerdo con la crónica de Cosecha Roja.

Ella escapó, pero llegaron a herirla y terminó hospitalizada varios días. Cuando volvió a su casa se la habían prendido fuego.

Los ataques siguieron en el barrio, hasta que una noche de octubre de 2016 estaba en la casa de una amiga y se cruzó con Cristian Rubén Espósito y otro hombre. «La situación se puso tensa», relata el mismo medio. Higui emprendió la retirada para evitar conflictos, pero los hombres la siguieron por el pasillo. Espósito le dijo:

–Te voy a hacer sentir mujer, forra lesbiana.

Comenzaron a atacarla. Le pegaron entre varios por todo el cuerpo, patadas, puñetazos, golpes. Le rasgaron el pantalón y el bóxer. Ante la inminencia del ataque sexual, Higui sacó una navaja que llevaba siempre encima (ya no se sentía segura sin ella) y se defendió.

Lo siguiente que recuerda es que llegó la policía, ella estaba en un estado de semiconsciencia por los golpes. «Unos metros más adelante, estaba el cadáver de Espósito con una puñalada en el pecho. Alguien lo levantó en la caja de una camioneta para trasladarlo al hospital. A ella se la llevaron detenida», recuerda Cosecha Roja.

Higui estaba imputada por homicidio simple y podría enfrentar 25 años de cárcel. La madrugada del 17 de octubre llegó a la comisaría con el pantalón y el bóxer desgarrados. Otro detenido le prestó ropa y lo que ella tenía puesto fue apartado para periciar.

«Las irregularidades en la causa son varias. El acta de procedimiento que redacta el policía que encuentra a Higui y Espósito después de un llamado al 911 es muy escueta y no menciona el estado en el que estaba ella: no habla ni de los golpes, ni de la ropa rota. En su declaración indagatoria, el lunes 17 a las tres de la tarde, Higui dijo que durante el ataque la intentaron violar, pero esto no se tiene en cuenta.

La imputación, en cambio, da por ciertas las declaraciones de uno de los testigos principales, que dijo que Higui se le había ido encima a Espósito sin motivo y que él, ya herido de muerte en el tórax, había sido capaz de desfigurarla de una trompada. Higui y su familia denuncian que este testigo, S., era parte de la patota que la hostigaba en Mariló y que la atacó ese domingo a la noche», explica la periodista Emilia Erbetta en Quién es Higui y por qué tanta gente la quiere libre.

«La mayoría de los testigos en la causa son partícipes del hecho, excepto las mujeres», dijo Raquel Hermida Leyenda, abogada de Higui, al medio citado, lo que obviamente influye en el caso.

Desde que se conoció el caso miles de personas en Argentina y el mundo se juntaron para pedir la absolución de Higui. Incluso el arquero René Higuita, a quien ella le debe el apodo. En 2017 subió una foto con un cartel que decía: #LibertadAHigui.

“Hoy en día es muy fácil saber lo que pasa en las distintas partes del mundo, estamos todos conectados con las redes sociales. Esta historia que, por lo que me cuentan trascendió por los organismos de Derechos Humanos y organizaciones que defienden los derechos de las mujeres, más que por los medios clásicos de comunicación llegó a amigos, familiares, hinchas, se fue haciendo una cadena”, dijo el arquero colombiano al medio Telam.

Hasta julio de 2017 Higui estuvo en prisión preventiva a la espera del juicio, pero fue excarcelada de manera extraordinaria a espera del juicio. Su abogada, su familia y cientos de organizaciones feministas y de derechos humanos de varios países piden que sea absuelta porque actuó en legítima defensa.

El juicio

«Higui es la mejor de nosotras y no hubo otra mejor entre todas nosotras, lesbianas, tortilleras, machonas y marimachos de clase popular, desde los tiempos de la Raulito. El destino quiso que fuera Higui la que plante bandera por todas, sin saberlo, cuando tuvo que pelear para que no la violaran y asesinaran a golpes y a patadas mientras se hacía un ovillo en el suelo y se cubría la cara», siguió Carrasco en el ensayo citado al principio de esta nota.

La periodista asegura que el juicio se desarrolla en un departamento judicial (en San Martín) que «no aplica perspectiva de género a los casos penales. Y que, como refiere la Asociación de Fiscales de la provincia de Buenos Aires, no cuenta con los elementos ni con el personal necesario para realizar las investigaciones».

De cara a estas instancias arrancó una campaña en internet con el hashtag yo también me defendería como Higui. Ella dijo a Página 12: «Estoy segura de que si la muerta hubiera sido yo iba a quedar todo en la nada, pero como murió un tipo es distinto; nosotras también tenemos derecho a defendernos, ellos nos prenden fuego, nos violan, nos torturan, y tenemos derecho a defendernos».

El juicio comenzó el 15 de marzo y hubo jornadas también el 16, el 17. Había otra prevista el 22, pero los alegatos se adelantaron y en la noche del jueves 17 Higui fue absuelta en una jornada histórica.

«Vamos a sacar más pibas, más chicas trans, más chicos trans de las cárceles. Vamos con todo, vamos que nos necesitan», dijo Higui al salir de Tribunales. «¿Dónde está Tehuel? Justicia para todas las pibas trans y los chicos trans que están injustamente… Para el gatillo fácil, ¡que aparezcan los nietos! ¡Basta de injusticia, basta!».

Desde las 8.30 am todos los días se congregaron cientos de personas fuera de tribunales para apoyar a Higui, pedir un trato digno y que haya perspectiva de género en el abordaje del juicio. En las redes Absolución para Higui informaron que durante las jornadas habría feria, artistas, fútbol, olla popular y radio abierta. Advirtieron «no bancamos ninguna actitud de odio y procuramos no entrar en provocaciones».

Ahora hay una campaña para que el Estado garantice algún tipo de reparación para Higui, que estuvo ocho meses presa.



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