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El Laboratorio de Datos y Sociedad (Datysoc) expresó su preocupación
por el pedido de cédula de identidad en el censo que inició el Instituto
Nacional de Estadística (INE) este sábado.

Datysoc es un
proyecto incubado por DATA Uruguay que reúne un equipo interdisciplinario de
profesionales interesados en promover un marco de referencia sobre la situación
de los derechos humanos en la era digital en Uruguay.

El laboratorio recordó
que “el número de cédula de identidad no es una pregunta obligatoria en el
cuestionario del Censo 2023”, y que “quienes no quieran que su cédula y la de
sus familiares quede registrada, no deben responder el censo digital”. Por el
contrario, “deben realizar el censo de forma presencial y negarse a responder
cuando se les pregunte la cédula de los integrantes del hogar”.

A su vez, aclara
que “los números de cédula que se recolecten durante el censo se disociarán del
resto de los datos y se guardarán de forma separada, pero no se eliminarán”.

Datysoc destaca
también que “el propósito principal de pedir el documento de identidad en el
censo es cruzar los datos del censo con los registros administrativos
provenientes de organismos públicos, identificados con cédula de identidad, a
los que el INE tiene acceso”.

Por otra parte,
recuerda que “el rechazo a la inclusión del documento de identidad en el censo
ocurrió en años recientes en otros países de la región: Argentina, Bolivia,
Colombia, Perú, Ecuador y Panamá incluyeron, o han propuesto incluir, el número
de cédula en el censo, generando intensos debates en la sociedad”.

Ampliación de
información

El 19 de abril, Datysoc
publicó un artículo en su página web el que presentó “los peligros que implica
incorporar la cédula de identidad en el cuestionario del Censo 2023”
. En la nota,
se plantea que “la pregunta por la cédula es innecesaria, pone en riesgo la
privacidad de las personas y puede afectar la calidad de los datos obtenidos en
el censo”.

Tras esta
publicación, el INE modificó y amplió las preguntas frecuentes del sitio web
oficial del censo. “De la nueva información brindada por el INE, sin
dudas lo más relevante es lo que refiere a la no obligatoriedad de brindar el
número de cédula de identidad cuando el censo se realiza de forma presencial”,
destaca Datysoc.

El laboratorio
explica que, durante el censo digital, el número de cédula de identidad se
pedirá en dos momentos. “La primera vez se le pide el número de cédula a la
persona que se registra para responder el censo. Este paso es obligatorio para
poder avanzar. En una segunda instancia, ya dentro del cuestionario censal, se
pide el número de cédula de todos los integrantes del hogar. Si la persona no
quiere brindar su número de cédula de identidad para acceder al cuestionario en
línea, no puede hacer el censo digital y tiene que esperar a ser censada de
forma presencial. Por otra parte, el INE ahora informa que el número de cédula
de los integrantes del hogar no será una pregunta obligatoria. Esto quiere
decir que existirá una manera de evitar brindar el número de cédula, aunque sea
intrincada: quienes no quieran que su cédula y la de sus familiares quede
registrada, deben realizar el censo de forma presencial y negarse a responder
cuando se les pregunte la cédula de los integrantes del hogar”, agrega.

Datysoc considera
que “el hecho de que el INE mantenga la pregunta del número de cédula en el
cuestionario censal sigue siendo problemático”, puesto que “una gran mayoría de
las personas no van a estar informadas de que pueden ejercer su derecho a
negarse a dar ese dato, a menos que se les aclare explícitamente al momento de
formular la pregunta”.

Cuestionamientos

Esta es la primera vez que se incluye la cédula de identidad
en el cuestionario censal. “El INE afirma que sería la convivencia de dos
modalidades de recolección, digital y presencial, el nuevo factor que obliga a
preguntar por la cédula para evitar duplicaciones, pero no explica por qué, ni
tampoco informa qué otras técnicas se estudiaron para abordar el problema.
Desde un punto de vista técnico, el dato es prescindible. Para lograr estos
fines, alcanza con informar claramente a la población que cada persona debe ser
censada una sola vez en su domicilio real, además de asociar los formularios
digitales con un código que luego pasa a recoger el censista de forma
presencial. En Argentina, ante una polémica análoga suscitada por este tema, se
retiró la pregunta del número de cédula del cuestionario censal sin que la
ausencia de este dato afectara la calidad del censo”, apunta Datysoc.

Por otra parte, el laboratorio explica por qué el uso de la
cédula de identidad como método de validación del registro en línea también es “prescindible”.

“El argumento brindado por el INE consiste en que sería la
única manera de verificar que la persona que responde el censo digital es mayor
de 18 años, requisito habilitante para responder. Pero este argumento genera
dudas. En primer lugar, no hay nada que impida que un menor coloque el número
de cédula de una persona mayor de edad y de esa manera responda el censo
digital. En este sentido, no parecería haber una diferencia sustantiva con
respecto a otros métodos, como, por ejemplo, una simple casilla de verificación
que indique que la persona debe ser mayor de 18 años. Por otro lado, surge
incluso la pregunta de qué ocurre con los hogares que puedan tener personas
menores de edad a cargo. En cualquier caso, el INE no informa qué otras
técnicas de verificación del registro en línea se ensayaron y por qué se optó
finalmente por el método que menos protege la privacidad de las personas”, cuestiona
Datysoc.

“Preguntas sin respuestas”

Las críticas de Datysoc generaron cambios en la información
brindada por el INE en su página web sobre el censo que está en marcha. “Entre
la nueva información puesta a disposición por el INE en la web, se encuentra un
dictamen de la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales (URCDP) sobre
este tema. La opinión de la URCDP es que el INE puede usar la variable ‘documento
de identidad’ con el fin de evitar duplicaciones de información, en el marco de
lo dispuesto por los artículos 7°, 8° y 9° literal B de la Ley N° 18.331 de
Protección de Datos Personales, siempre que se cumplan las siguientes
condiciones: deben emplearse mecanismos de disociación que garanticen que el
dato de la cédula no será nuevamente asociado a su titular; deben adoptarse
todos los mecanismos necesarios para evitar una nueva asociación; deben
adoptarse las medidas de responsabilidad proactiva previstas en el artículo 12
de la Ley N° 18.331”, como “privacidad desde el diseño, privacidad por defecto,
evaluación de impacto a la protección de datos, entre otras”; y además “deben
adoptarse las medidas necesarias para garantizar la seguridad y
confidencialidad de los datos personales”. Por último, agrega que “la variable ‘documento
de identidad’ no debe utilizarse con ningún fin ajeno a evitar la duplicación,
salvo que se proceda a la disociación de la información”.

Datysoc advierte que “la publicación por parte del INE del
dictamen de la URCDP es un avance en términos de transparencia”. De todas
maneras, considera que “quedan muchas preguntas sin respuesta”.

En cuanto a esas cuestiones, menciona en primer lugar, que “el
INE no informa a la ciudadanía si cumplió con la obligación legal de realizar
una evaluación de impacto” ni “publicó información detallada sobre cómo planea
cuidar los datos de las personas”.

“Solo se indica lo siguiente al respecto: ‘Los datos de
cédula de identidad que se obtienen del relevamiento censal, al ingresar al
data warehouse del INE son transformados en un identificador de persona
mediante un proceso de encriptación y a partir de allí se realizan los
controles de duplicación. En cuanto a la ciberseguridad de los datos relevados
a través del cuestionario autoadministrado online, se han realizado tests de hackeo
ético que nos permite garantizar la protección de los datos. Se entiende
oportuno comunicar que los datos mencionados se encuentran alojados en el Data
Center de Antel, con la seguridad que esto implica’”, agrega el laboratorio citando
al INE.

La segunda duda
planteada por Datysoc emerge de que “el dictamen de la URCDP y de lo informado
por el INE se desprende que el dato de cédula de identidad se disociará del
resto de los datos, pero no se eliminará tras este proceso de disociación”,
puesto que “la correspondencia con la información del documento de identidad
quedará almacenada ‘en forma separada y con acceso restringido’, con los
riesgos que implica que esa información siga existiendo por un plazo indefinido”.

“Esto nos lleva a
una tercera cuestión, que es el propósito de fondo de recabar el número de
cédula de identidad en el censo y la falta de transparencia del INE a la hora
de informar de ese propósito a la ciudadanía”, destaca el laboratorio.

Cruzamiento de
datos

Datysoc sostiene
que “el INE argumenta ante la opinión pública que registrar el número de cédula
tiene el fin de evitar duplicados (algo que, como hemos visto, podría lograrse
de formas alternativas), pero lo cierto es que el propio documento de Proyecto
de Censo 2023 explica la razón principal para pedir la cédula: la unificación y
cruzamiento de datos”.

El INE informó solicitó
cédula de identidad “para verificar la información proveniente de registros
administrativos tomando en cuenta el mismo período de referencia de los datos
de ambas fuentes y así asegurar lo más posible la comparabilidad”, y agregó que
“es así que surge la necesidad de incorporar la pregunta sobre el número de
cédula de identidad de las personas en el cuestionario censal, para posibilitar
la unión de casos de ambas bases de datos”. Por ello, “en el caso de validar
las fuentes de información registrales, sería posible realizar actualizaciones
anuales de algunas variables censales, sin necesidad de depender de los
operativos que se realizan cada 10 años”.

Además, sostuvo
que “el nivel de cobertura, calidad y digitalización de los registros
administrativos del Estado, que además son accesibles por el INE a nivel de
microdatos identificados con cédula de identidad, hace que la posibilidad de un
censo basado en registros o al menos combinado no sea tan lejana”.

En ese sentido,
Datysoc concluye que “queda claro, entonces, que el propósito principal de
pedir el documento de identidad en el censo es cruzar los datos obtenidos con
las bases de registros administrativos”. Para el laboratorio, “estos registros,
identificados con cédula de identidad, provienen en la actualidad de organismos
como el Banco de Previsión Social (BPS), la Administración Nacional de
Educación Pública (ANEP), la Administración de los Servicios de Salud del
Estado (ASSE), el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), el
Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), el Ministerio de Salud Pública (MSP) y
el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOTMA), entre otros, que
aportan información al Sistema de Información Integrada del Área Social
(SIIAS), de donde el INE toma datos”.

“Esta es la razón
por la cual se pedirá el dato del número de documento y no se eliminará luego
de realizar el chequeo de duplicación. Todos los datos irán a parar al Sistema
Integrado de Registros Estadísticos y Encuestas (SIREE). El plan es cruzar los
datos del censo con el resto de las bases que el INE administra, y para ello es
indispensable contar con el número de cédula”, advierte el laboratorio, y
agrega: “Si bien la posibilidad de cruzar datos de registros públicos con fines
estadísticos no es una actividad ilegal, la falta de transparencia del INE en
estos puntos es preocupante, dado que una recopilación y análisis de datos
personales de esta magnitud y con estos fines amerita sin dudas un debate
amplio por parte de la sociedad”.

“También preocupa
la ausencia de consideraciones de derechos fundamentales a la hora de
confeccionar el proyecto del Censo 2023 y, más en general, a la hora de
planificar las políticas de generación de datos estadísticos. Creemos que es
necesario pasar de una visión exclusivamente centrada en aspectos técnicos, a
otra visión que también tenga en cuenta el impacto que la recolección y el uso
masivo de datos personales pueden tener sobre los derechos humanos. En la nota
anterior ya hemos comentado que la recolección de datos sensibles asociados
unívocamente a la identidad de las personas conlleva el peligro del uso
indebido o la filtración de los datos, lo que puede afectar la seguridad de las
personas y reforzar la discriminación de poblaciones vulnerables”, concluye.

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