Por Dr. Gastón Pesce Echeverz

Ex edil departamental por el Partido Nacional

Con fecha 30 de junio pasado, el diario El Telégrafo, que por lo general nunca informa prácticamente, de lo importante, nada, nos sorprendió con la publicación de tres notas cuya lectura y análisis nos movió a realizar algunas reflexiones.

La primera daba cuenta del eventual próximo dragado del Río Uruguay, a la altura del Puerto de Paysandú, a 34 pies de profundidad, lo que motivó la respuesta de una colega – especialista, que advirtió que la obra no se justificaba por la falta de cargas en la ribera uruguaya.  Pero además, y por sobre todo, porque ello implicaría el “descalce” de los muelles y que los buques quedaran “allá abajo”, por la previsible formación de un escalón en relación a la altura de dichos muelles.

Inmediatamente saltó el Dr. (veterinario, o sea médico de animales) Lafluf, Intendente de Río Negro, a defender la obra.

La segunda hacía alusión a la futura construcción e inauguración, durante el presente período de gobierno, de un Campus Universitario en el predio del actual Corralón Municipal, evocando otra obra pública anterior que todos parecen empeñarse en llamar (o más bien calificar) como “antigua” Terminal de Ómnibus de Paysandú, inaugurada durante la primera Administración del Dr. Jorge Larrañaga, allá por el año 1994, de donde dicha “antigua” obra sólo habría durado poco más de veinte años (que, al decir del tango gardeliano, “no es nada”).

Con respecto a esta obra, costosa, en su momento intentamos, como novel Edil y con la honrosa compañía de un hombre lúcido y valiente como el Ingeniero Agrónomo Ricardo Brasesco, tratar de, ya que no podíamos frenar el gasto, otorgar a la obra –que se comió parte de la manzana de la Plaza de Deportes- un destino más provechoso, ya que según el Ing. Brasesco, en las ciudades más importantes del mundo, tanto las terminales como los mercados o los centros asistenciales buscan construirse en grandes espacios abiertos, con estructuras más livianas y susceptibles de ser extendidas y no generar tremendos mamotretos de hormigón, pesados y de alto costo que, en el caso, inclusive, por su diseño, el pesado techo tuvo una peligrosa inclinación y amenazó caerse, lo cual hubiese sido potencialmente tan trágico como la sonada obra del packing de Azucitrus que se llevó la vida de varios operarios, hiriendo a unos cuantos más.

Se nos respondió oficialmente que la obra estaba siendo construida con un préstamo que tenía un destino específico y que éste no podía ser cambiado por las autoridades, que sólo podían aguardar su ejecución quién sabe so pena de qué responsabilidades.

En tercer lugar, se daba cuenta de la presentación del informe Uruguay ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, hacia donde marcharon (a llevar un informe que hoy, en los tiempos que corren, bien puede enviarse en tiempo real, vía Internet y con todas las garantías del caso) más de una decena de funcionarios… !!!

Si alguien llega a preguntarse qué tienen en común las tres noticias, o sea ¿qué tendrán que ver cada una de ellas con las otras?, la constante o denominador común de las tres es una sola: EL DESPILFARRO DE LOS RECURSOS DE LA SOCIEDAD DE PARTE DEL ESTADO, EL AFÁN DE FIGURACIÓN, LA OBTENCIÓN Y USUFRUCTO DE INADMISIBLES PRIVILEGIOS Y, SOBRE TODO, LA ABSOLUTA FALTA DE CABEZA, ya que tanto la planificada obra de dragado de mañana, como la “antigua” Terminal de Ómnibus de ayer o la presentación del informe de hoy (en un país en cuyas cárceles y cuyo Poder Judicial y otros tantos organismos pseudo tuitivos de los DDHH los violan sistemáticamente todos los días) se hacen, han hecho o harán con recursos públicos que –según se proclama- son siempre escasos y la mayoría de las veces provienen de costosos préstamos obtenidos en el exterior, mediante los cuales los genios de nuestra política vernácula nos entierran de continuo cada vez más con fines electoreros y sin que nadie asuma la más mínima (y necesaria) responsabilidad por los despilfarros, la inutilidad de muchos gastos y el alto costo de las deudas contraídas que terminan sacrificando a niveles exponenciales a los sufridos contribuyentes.

Y, como frutilla de la torta, al tiempo de escribir estas líneas, un supuesto amigo del presidente encajado a dedo en la Embajada Uruguaya en Buenos Aires y nuestra vicepresidente, de paseo por Ucrania…

Por esto y por mucho más, ¡BASTA YA!



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