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Al terminar contaminando ríos y estanques tras ser excretados de forma natural por los humanos, esos fármacos inciden en el comportamiento de ciertas especies acuáticas.

Un equipo de científicos liderado por investigadores de la Universidad de Florida (EE.UU.) descubrió que la contaminación con antidepresivos, circunstancia a la que están expuestos regularmente los cangrejos de río, puede volver a esas criaturas más «audaces», una alteración que podría ser relevante por el papel fundamental que juega esta especie en los ecosistemas acuáticos.

Según detallan los académicos en una investigación publicada este martes en la revista Ecosphere, los antidepresivos llegan a ese entorno a través de las aguas residuales tras ser excretados de forma natural por los humanos, lo que constantemente expone a la fauna acuática a bajas concentraciones de ese fármaco.

Para comprobar los efectos que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, o ISRS, tienen sobre estos crustáceos, los autores llevaron a cabo un experimento en cangrejos que fueron introducidos en un laberinto en forma de Y, donde los estimularon a elegir entre uno de los dos brazos de la estructura, uno de los cuales contenía sustancias químicas que indicaban la presencia de alimentos, mientras que en el segundo se evidenciaba la presencia de otro cangrejo.

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Tras comparar los resultados obtenidos en la población sometida a antidepresivos con respecto a un grupo de control, los expertos descubrieron que los ISRS provocaban que los cangrejos se volvieran más «valientes» y salieran de sus refugios a explorar el brazo con esencia de comida. De otra parte, los datos obtenidos sugieren que sus niveles de agresión no aumentaron a medida que se volvían más audaces.

«Los cangrejos de río expuestos al antidepresivo salían a la intemperie, emergiendo de su refugio, más rápidamente que aquellos no expuestos al medicamento. Ese cambio de comportamiento podría ponerlos en mayor riesgo de ser comidos por un depredador», señaló Lindsey Reisinger, coautora del estudio, quien aseguró que tal situación «puede tener un efecto dominó en esos ecosistemas».

 

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