En las últimas horas despertamos con la triste noticia de la partida de Enrique Yanuzzi. Como a todos los que conocimos a «Quique», la misma nos sorprendió. Una muerte prematura, injusta porque cuando estaba disfrutando del esfuerzo de tantos años de trabajo en la tranquilidad de Piriápolis, la parca le golpeó en la puerta.

Una pena…

Este homenaje no pretende vestirse con prendas ajenas.

No corresponde.

No voy a trampear la historia que compartimos durante casi siete años, todos los lunes, en la Pantalla de Estadio Uno.

No era amigo de Yanuzzi.

Solo fuimos compañeros de trabajo.

Un gran compañero de laburo. Solidario. Respetuoso de mí trabajo. Mientras algunos de mis «compañeros» ningunearon los informes especiales que preparaba durante la semana para el segmento Estadio Uno Investiga, Yanuzzi los escuchaba con atención y luego se ocupaba de difundirlos en los otros medios que él trabajaba.

No miraba para el costado. Tenía la grandeza de reconocer el esfuerzo del colega.

Coincidimos como soldados rastreros en el mismo barco en la lucha contra la hegemonía de Tenfield SA y Paco Casal, donde fue inclaudicable hasta que se retiró de la profesión.

Cada uno desplegaba sus armas con lealtad y honestidad profesional sin conciliábulos, ni conspiraciones.

Nos jugábamos el pellejo porque sentíamos que el fútbol uruguayo estaba siendo utilizado por piratas indecentes que buscaban su negocio.

En una nota que le hicieron para La Diaria el último día de trabajo en La Hora de los Deportes, CX 22 Radio Universal, el 16 de noviembre de 2015, le preguntaron «si no hace falta un poco de periodismo de investigación en el fútbol», tuvo la generosidad de destacar y rescatar mi trabajo en Estadio Uno, donde hacía ya nueve años que no compartimos esa pantalla.

Yanuzzi era un periodista de raza.

Uno de los tantos que tuve el honor de compartir el trabajo durante muchos años. El siempre distinguía al Dalton Rosas Riolfo, a quien conocí de gurí en el Palco de Prensa del Estadio Centenario, cuando ese lugar era ocupado por los mejores periodistas deportivos de los últimos cincuenta años. También rescataba el trabajo y escuela que dejó don Juan Angel Miraglia, que fue uno de los maestros que tuve en una etapa en Ultimas Noticias.

Cuando la empresa Tenfield SA lo bajó del chárter junto a Mario Bardanca, cuando la selección de Daniel Passarella viajaba a Colombia (2001) – el Tanto Gutiérrez dijo tiempo después que aquella decisión fue de los jugadores y no de la empresa-  la noticia la publiqué en exclusividad en el Diario La República.

El dato me lo había dado otro colega de Canal 10, que trabajaba en el informativo Subrayado – con Mario Bardanca-  porque estaba indignado con la decisión de desprecio que habían vivido los dos.

El colega de Subrayado me ubicó y me dio la noticia para que tomara estado público, porque sabía que en Canal 10 no iban a informar nada al respecto.

Años después, aquel episodio es recordado por la mayoría de los colegas en diferentes medios, pero en aquel momento en el 2001, la noticia la di yo porque a los otros no les daba la nafta para denunciar semejante atropello.

Creo que después de aquella denuncia donde me solidaricé con Yanuzzi y Mario Bardanca, el «Quique» me sumó a su equipo de colegas que apreciaba y respetaba, aunque reitero, no éramos amigos.

Su partida deja un sentimiento de tristeza. Él sabía que era un referente en el periodismo deportivo, que marcaba la cancha cuando opinaba en los micrófonos o en la pantalla chica, pero nunca se la creyó porque no se comía la pastilla.



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