El alpinista Ronald Quintero avanza en su empresa de convertirse en el primer hondureño que corona el monte Everest, un sueño que vale cada centavo, tiempo y sudor que costó.
por Tomás Lobo

En sus mensajes desde el Campo Base del Everest, Quintero comparte imágenes de la privilegiada vista, que incluye no sólo al llamado «techo del mundo», si no también a otras imponentes cumbres, como Lhotse y Nuptse.

«Hoy día me sentí verdaderamente conectado a la montaña», escribió el montañista catracho en su perfil de Facebook, donde también comparte videos de las escenas cotidianas en una región cargada de mística.

Allá, en el campamento donde comienzan las rotaciones previas al ascenso definitivo -si el clima y la montaña lo permiten- Quintero se reunió con la salvadoreña Alfa Karina Arrué, en una rara cita de centroamericanos que busca hacer historia.

Oriundo de Camasca, departamento de Intibu-cá, Quintero ya ha realizado varias escaladas de práctica en las empinadas paredes de hielo que flanquean el monte, y a duras penas contiene las ganas de ir a por más, con todo y lo consciente que está de la importancia de ser paciente.
«Realmente disfruté al máximo y no veo la hora de ponerlo en práctica en la gran pared», escribió el escalador de 40 años, quien ha invertido unos 45.000 dólares en esta aventura, entre permisos, viajes, guías y alimentación.

UNA VIDA DE RETOS

Quintero tenía 16 años cuando llegó a Estados Unidos, indocumentado. Criado por su abuela y sus tíos, el pequeño Ro-nald creció en un entorno rural, caminando varios kilómetros para llegar a la escuela, y dedicando el resto de su tiempo a trabajar en el campo, o jugar fútbol.
A los 12 años fue enviado a estudiar a Tegucigalpa, y poco después, su madre logró llevárselo a Estados Unidos, a donde se había ido como miles de compatriotas, en busca de un sueño, y de darle a su hijo un futuro. Y vaya si lo consiguió…
Aquel campesino logró graduarse en Administración de Empresas y Mercadeo en una universidad de California, EEUU, y logró encausar su pasión por el alpinis-mo, con tan buenos resultados, que no solo apunta a los 8.848 metros del Everest, si no que planea enfrentar más cumbres.
Su pasión por el alpi-nismo llegó casi de casualidad, al leer un reportaje de la revista Smithsonian Magazine sobre el ascenso al monte Whitney. Al leerlo, se percató de que podía convertirse en el primer hondureño que llegara a esa cima, y se propuso coronarla. Y lo consiguió.
Años después se vinculó a la Federación Hondureña de Deportes de Montaña y Escalada para emprender la Trilogía, un evento en Guatemala, en el que escaló en apenas 48 horas los volcanes de Agua (3.760 metros), de Fuego (3.763 metros) y Acate-nango (3.976 metros).
«Mi verdadera intención es inspirar a la juventud hondureña a que no existe un sueño imposible. Solo tenemos que seguir esforzándonos hasta que se hagan realidad. Sigamos haciendo posible lo imposible», afirmó Quintero en un reciente mensaje a sus compatriotas.
De hecho, el hondureño ya conquistó el monte Denali (Alaska/6.190 metros), el Aconcagua (Argentina/6.962 metros), el Kilimanjaro (Tanzania/5.895 metros) y el Elbrús (Rusia/5.642 metros), y cuando venza al Everest, quiere subir el Macizo Vinson (Antártida, 4.892 metros) y el Jaya (Indonesia, 4.884 metros).

ESPERANDO UNA VENTANA

Por lo pronto, Quintero y su equipo aguardan actualmente por una «ventana de buen clima» que les permita asaltar la cima del también conocido en Nepal como Sa-garmatha (Frente del Cielo), y en el Tíbet co-mo Chomolungma (Madre del Universo).
Según relató Arrué, hay buenas vibras entre los sherpas (guías) invo-lucrados en esta temporada de ascenso al Eve-rest, a diferencia del pasado año, cuando en la ceremonia de la Puja, para pedir el visto bueno a la montaña, muchos lloraban, como intuyendo que algunos no bajarían.
Los pronósticos meteorológicos son halagüeños, y la parte física no parece ser un problema para Quintero, entrenador y coach de crossfit, con la fuerza muscular y mental para hacer realidad su sueño de poner a ondear la bandera hondureña en lo más alto del mundo.
(Sputnik)



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