Heredando el estilo campechano y de cercanía del Guapo, el joven Jorge Larrañaga se hizo de un tiempo y nos recibió en su apartamento de la calle Ellauri, donde además de ser su hogar es su bastión politico territorialmente. Aún se lo nota conmovido por el sorpresivo fallecimiento de su padre del que siente orgullo y admira humana y políticamente. Aunque no hace aspaviento, es un recién llegado a la actividad política que empezó ganando. Primero ganó el gobierno nacional y luego retuvo para su partido el Municipio Ch de Montevideo.

 

Sos la expresión urbana de Alianza Nacional.

En 2017 nosotros armamos una agrupación acá en Montevideo; si bien Alianza Nacional siempre fue muy fuerte en el interior del país, yo entendí en aquel momento que podía aportar desde acá y armamos una agrupación joven para participar en las elecciones de jóvenes del Partido Nacional. Luego participamos en las elecciones internas y dentro de la 2004 donde había varias listas entramos segundos detrás de Pablo Abdala, un gran político y compañero. Luego participamos en las nacionales y en las municipales hicimos un acuerdo con Andrés Abt, ganando el municipio tras una elección muy exitosa. Andrés fue reelecto y yo quedé como su suplente y cuando falleció asumió Matilde Antía, pero yo sigo con una actividad muy intensa en el municipio, aunque estos días me he dedicado a las cuestiones familiares por la muerte de papá, pero sigo en contacto con Matilde con quien tenemos una muy buena relación y estoy al tanto de lo que pasa.

 

¿Cuánto pesa políticamente llevar el nombre y el apellido de tu padre?

Primero, mucho orgullo; pesa porque implica una enorme responsabilidad, un enorme compromiso y estoy atravesando un momento muy doloroso. Mi viejo era una persona fantástica desde todo punto de vista, compañero, un padre presente, un consejero y políticamente un referente excepcional que me dejó varios legados enormes, pero lo primero es la política de cercanía que siempre ejercía, de mano tendida a la gente, ponerle el hombro a los problemas, estar en cada rincón del país conociendo las angustias de la gente. Ahora toca seguir adelante.

 

Antes del legado que queda tras su fallecimiento, por ser su hijo y llevar su nombre, ¿sentías que te exian más, que te abría puertas?

Tiene sus pros y sus contras; mi padre era un político enorme y ese reconocimiento de la gente se traslada a sus hijos.

 

Fuiste designado hace poco secretario general de Alianza Nacional (AN).

Me designaron todos los compañeros que integran el sector y a Carlos Daniel Camy, presidente.

 

¿Qué representa dentro del Partido Nacional Alianza Nacional si tuvieras que expresar una definición?

Alianza Nacional fue históricamente la expresión wilsonista del Partido Nacional. Siempre estuvimos unidos a las ideas wilsonistas, el hombre más prominente del siglo XX. Esas ideas vinculadas al interés nacional por sobre todo, de no medir costos políticos, su fantástica actuación parlamentaria, la defensa de los derechos humanos durante el exilio y proponer ideas que tiraran abajo el gobierno de facto y luego, ya en el país, su idea de la gobernabilidad planteando que lo que era bueno para los uruguayos era bueno para el Partido Nacional. Jorge por supuesto que fue un gran militante de esas ideas siempre, no solo desde la retórica sino también desde la acción. Una idea fundamental de Wilson como es apostar a la descentralización, que fue un rasgo característico, apostar al desarrollo en la gestión agropecuaria incorporando ciencia y tecnología, crea la CIDE que realiza estudios de los problemas y las propuestas a nivel país. Y Jorge fue su principal exponente al punto de ser el único candidato venido del interior a presidente por el Partido Nacional. Y luego que vino a la capital siempre volvió al pago, a su Paysandú querido, donde fue dos veces intendente.

El concepto de descentralización era tan importante que lo practicó en su gestión en el ministerio. El PADO fue descentralizado y las decisiones pasaron a los jefes con la información necesaria, se reinauguraron más de 50 comisarías y destacamentos en todo el país.

Jorge fue un tipo que nunca midió costos políticos personales y hacía lo que entendía que debía hacer. Claramente los dos políticos no son iguales, pero tenemos esas dos raíces y al decir de mi padre, «uno tiene que saber de dónde viene, para saber adónde va». Tenemos raíces suficientes en nuestro sector para construir futuro.

 

Hay dirigentes del partido que hablan de una diáspora wilsonista y, por ejemplo, Jorge Gandini se define como wilsonista.

Hay varios dirigentes que siguen las ideas wilsonistas y a mí me parece perfecto, deben expresarlo y defender esas ideas. Veo un resurgimiento del wilsonismo cada vez más potente; el partido y el país necesitan wilsonismo.

 

¿Cuál es la puerta de entrada en el Partido Nacional al wilsonismo?

Alianza Nacional es una gran puerta de entrada para quien se sienta wilsonista y es la expresión histórica del wilsonismo. A ese legado sumamos el gran legado de Jorge Larrañaga. Estamos organizándonos para tener un congreso con toda la dirigencia del país para celebrarlo en primavera aunque no tenemos la fecha ni cómo va a ser, pero lo vamos a tener.

 

¿Quedaron conformes con lo que es la realidad interna del partido, los cargos que le asignaron a Alianza Nacional?

Al fuerte liderazgo de Jorge Larrañaga le dieron la responsabilidad del Ministerio del Interior donde siguen en el equipo de gestión dos integrantes de AN como Santiago González y Luis Calabria, a la profesora Ana Ribeiro en Educación, tenemos representación en el Legislativo, a Pablo Abdala de una trayectoria política larga en el INAU, a Richard Charamello en Ancap, y otras figuras muy valiosas como los intendentes Olivera en Paysandú, Besozzi en Soriano y Ezquerra en Tacuarembó.

 

s allá de que Heber asegurara que el equipo de gestión que quedó en el Ministerio del Interior no se toca, ¿su designación no es una vuelta de tuerca del herrerismo para asegurarse lugares claves?

Puede ser, pero a mí me pareció muy correcta y buena la designación de Heber, que es un político de larga trayectoria y hombre de confianza del presidente, y que expresó que se iba a seguir con las políticas iniciadas por Jorge Larrañaga que tanto éxito habían tenido con las bajas de los delitos.

 

El intendente Olivera expresó el nacimiento del «larrañaguismo».

Yo estoy de acuerdo. Jorge tenía sus propios valores, sus propias ideas y acciones políticas que muchísimas confluyen con el wilsonismo. Pero Jorge tenía su propia impronta, esa forma aguerrida de hacer política, la forma de enfrentar los problemas, dignificar la política, trabajando honestamente y desde la cercanía, conociendo los problemas de la gente. Trabajaba incansablemente en el segundo período como intendente, que es el que pude vivir, recorriendo los barrios, hablando con la gente y es lo que yo estoy tratando de hacer en mi rol desde el municipio.

Desde que empecé a militar activamente en 2017 es lo que vengo haciendo.

 

Hay dirigentes como Iturralde que dicen que las fronteras entre wilsonistas y herreristas son difusas. En el nuevo escenario del Partido Nacional, ¿se puede hablar de la existencia del lacallismo y del larrañaguismo?

Cada uno tiene sus ideas y sus improntas y sus liderazgos. Siempre hay corrientes y diversas expresiones, pero el partido ahora trabaja de manera muy cohesionada y unida, quedando atrás viejas batallas. Que haya concepciones diversas no quiere decir que el partido no pueda trabajar bien, buscando coincidencias.

 

Algún politólogo sostiene que Luis Lacalle ejerce el método herrerista de un poder político personalizado.

Yo lo interpreto como acabo de decir, e incluso el nivel de aprobación del presidente es bueno, lidera la coalición y viene afrontando la realidad que ha tocado pero al mismo tiempo resurge con fuerza el wilsonismo.

 

¿Es posible la construcción de un organismo colectivo de funcionamiento en AN luego de la fuerte impronta de caudillo de Jorge Larrañaga?

Es posible si se trabaja en forma organizada y con organicidad y con los dirigentes empujando en forma cohesionada, claro que la falta del caudillo se va a sentir, pero mi padre siempre decía que las ideas y los sueños nunca mueren, y nacen de la voluntad de las personas. Hay mucho futuro si lo hacemos con alegría, convicción y entusiasmo. Pero además del proyecto colectivo, el sector tiene que hacer una transformación y apostar muchísimo a la renovación. Es vital convertirse en un lugar de entrada a los jóvenes. Con las herramientas que tienen los jóvenes pueden contribuir a transformar el país. A los jóvenes les interesa la política y no necesariamente los políticos. El partido ha venido trabajando muy bien en ese sentido, dándoles mucha apertura y puestos de decisión. No en vano participaron mas de 60.000 jóvenes en su elección.

 

De la impronta sobre los problemas de la tierra y el desarrollo, entre otras ideas que impulsaron Wilson y tu padre, este último quedó identificado con el tema de seguridad.

Puede ser en la percepción de la gente y las connotaciones del rol. Yo sostengo que Jorge se inspiró en los valores de Wilson desde que incursionó en política y las ideas de Wilson las aplicó en el Ministerio del Interior. Un tipo siempre presente en los operativos y un apoyo a la Policía que quedó evidenciado en el reconocimiento que tuvo.

 

¿AN representa el centroizquierda del Partido Nacional?

Alianza representa el centro y la centroizquierda del partido y siempre ha sido así. A mí no me gusta mucho hablar de izquierda y derecha, me gusta más hablar de las ideas y los valores que han dejado los históricos dirigentes del Partido Nacional y Alianza sigue el camino del wilsonismo y el larrañaguismo.

 

Perfil

Jorge Larrañaga Vidal es abogado y trabaja en un estudio jurídico. Nació en Paysandú, tiene 32 años, es soltero y vive en el Municipio Ch de Montevideo, donde fue electo alcalde suplente de Andrés Abt. Hace poco fue designado secretario general de Alianza Nacional.

 



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