El Ministerio de Defensa de Rusia dio a conocer un informe de guerra sobre la “operación militar especial” en Ucrania, tal como fue denominada inicialmente la incursión militar en territorio del país vecino.

Según el Ministerio ruso, como consecuencia de las operaciones iniciadas hace poco más de un mes, las fuerzas aéreas ucranianas quedaron casi completamente destruidas y su Armada dejó de existir.

Serguéi Rudskói, jefe de la Dirección Principal de Operaciones del Estado Mayor ruso, afirmó durante una sesión informativa que “el suministro de misiles y municiones, combustible y alimentos a las tropas ucranianas también se ha detenido prácticamente por completo”.

“La operación en Ucrania se está llevando a cabo estrictamente según el plan aprobado, con la prioridad absoluta de evitar víctimas civiles innecesarias. Se están utilizando medios de alta precisión para destruir cuidadosamente la infraestructura militar, equipos y armamentos ucranianos”, añadió.

Cantidad de bajas, cifras en discordia

Un aspecto siempre negativo en un informe de estas características es el número de bajas en las propias filas.

Rusia reconoció que 1.351 de sus soldados murieron desde que inició la ofensiva militar en Ucrania. A su vez, se informó que las tropas ucranianas perdieron más de 14 mil efectivos militares.

«Durante la operación militar especial, 1.351 militares murieron y 3.825 resultaron heridos», declaró Rudskoi.

Anteriormente, Rusia había reconocido la muerte de 498 soldados en Ucrania, el pasado 2 de marzo.

Sobre las pérdidas del lado ucraniano, Rudskoi aseguró que “tras un mes de actividades militares, sus bajas ascendieron a unas 30 mil personas, de ellas más de 14 mil murieron y unas 16 mil resultaron heridas”.

Las cifras divulgadas por el Ministerio de Defensa ruso son cuestionadas por la OTAN, organización que maneja entre 7 mil y 15 mil las bajas militares de Rusia en suelo ucraniano.

Nueva estrategia

En la presentación de Rudskói también hubo lugar para el anuncio de una nueva estrategia militar en el país vecino. Según el militar, Rusia concentrará de ahora en más sus esfuerzos en la “liberación” del este de Ucrania, en el entendido de que ya se habría alcanzado uno de los principales objetivos de la operación, es decir, neutralizar la capacidad de combate ucraniano al máximo posible.

«Los principales objetivos de la primera fase de la operación fueron alcanzados. La capacidad de combate de las fuerzas ucranianas fue reducida de manera significativa», dijo Rudskói.

Para el jefe militar, esto permitirá a las fuerzas de su país “concentrar los principales esfuerzos” en lograr el objetivo mayor de la incursión: la “liberación” del Donbás, la región del este ucraniano donde se encuentran las autoproclamadas repúblicas de Donestk y Lugansk.

Según ha dicho el propio Vladimir Putin, la operación militar lanzada el 24 de febrero, tuvo como objetivo evitar un “genocidio” de la población del Donbás, supuestamente planificado por le gobierno de Ucrania.



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