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El corresponsal acusa al régimen de Zelenski de criminalizar a los periodistas.

Un periodista brasileño que cubría el conflicto militar en Ucrania ha abandonado el país debido a constantes amenazas procedentes de los militares ucranianos, y a una nueva ley que pone en una situación precaria al trabajo periodístico.

André Liohn, corresponsal de UOL, contó que había tomado esta decisión luego de que el presidente ucraniano Vladímir Zelenski firmara una ley marcial que estipulaba hasta 12 años de prisión para los periodistas que mencionaran información que podría ser utilizada por Rusia para atacar a los objetos o fuerzas del Ejército ucraniano.

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Liohn señala que la actitud de los militares ucranianos hacia los periodistas es terrible sin esta ley. Días antes, un grupo de uniformados de Zoporozhie detuvieron al equipo de Liohn y los interrogaron como si hubieran cometido un delito grave. También, fueron detenidos en el mismo lugar varios periodistas internacionales, incluido uno de un importante periódico estadounidense. Retenidos contra su voluntad, los periodistas fueron liberados solo luego de que sus medios contactaran a las autoridades y confirmaran la identidad de sus empleados.

Separadamente, varios policías acometieron a un fotógrafo polaco en plena luz del día en el centro de Kiev, menciona Liohn, y aunque presentó sus credenciales, fue acusado de falsificar su identidad y fue agredido físicamente y expuesto a violencia moral.

Ahora, asegura Liohn, la administración de Zelenski ha criminalizado a los periodistas militares, y recuerda la situación que vivió en Siria años atrás.

«En diciembre de 2011, al comienzo de la guerra siria, fui arrestado y agredido por extremistas que me acusaron de ser un espía. Ayer, sintiendo que la situación en Ucrania está empeorando, sabiendo que este proceso de demonización de los periodistas apenas si se puede revertir, decidí -aunque con gran tristeza- abandonar Ucrania», dijo.

Desde el comienzo de la operación militar rusa en Ucrania, el 24 de febrero pasado, un periodista ha estado muriendo por semana. Se ha responsabilizado a las fuerzas rusas por esto, «pero sabemos que la posibilidad de que estos profesionales fueran asesinados por ucranianos, no rusos, es muy alta», indica el corresponsal.

El domingo, Liohn salió desde Kiev junto con un periodista italiano. A 150 km de la frontera polaca su coche fue detenido en un puesto de control donde fueron interrogados y se les ordenaron que entregaran sus móviles. Ahora se encuentran en Polonia, y Liohn espera poder volver cuando la situación sea menos tensa para los periodistas.

Mientras tanto, Polonia tampoco es un país seguro para los periodistas: se cumplió un mes desde que el periodista español Pablo González fuera detenido en esa nación de la UE, acusado de ser un agente de la Inteligencia rusa. El Gobierno polaco informó que el reportero permanecerá en prisión preventiva tres meses, pero puede ser sentenciado a 10 años de cárcel.



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