De acuerdo con datos oficiales, los salarios en Argentina crecieron el año pasado un 33% en promedio. Sin embargo, la inflación acumuló un alza superior, del 36,1%, una muestra de que la malherida economía del vecino país todavía está lejos de estabilizarse.

Acosado por uno de los índices de precios más altos de la región y una economía en declive, el Gobierno de Alberto Fernández acordó con las centrales sindicales y los gremios empresariales el segundo incremento salarial en menos de un año.

En la más reciente reunión del Consejo del Salario, que reúne a las partes, se acordó que el salario mínimo aumente en forma progresiva y hasta febrero próximo un 35%, hasta los 29.160 pesos (un poco más de 300 dólares al cambio de hoy).

La cartera de Trabajo detalló en un comunicado que el aumento iniciará en abril con un 9%, un 4% adicional en mayo, 4% en junio, 3% en julio, 5% en agosto y 5% en noviembre de este año, sumando un último tramo, también de 5%, en febrero de 2022.

El anterior incremento del salario mínimo había sido en octubre pasado, cuando se acordó un alza del 28% en tres tramos, el último de ellos en marzo pasado, cuando el ingreso mínimo se ubicó finalmente a los 21.600 pesos actuales (230 dólares) por mes.

Argentina atraviesa por una difícil recesión desde hace tres años. Su Producto Interno Bruto cayó 10% en 2020, agravado por la crisis del Covid-19, y se estima que el 40% de su población vive en la pobreza.



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