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El
expresidente de la República Julio María Sanguinetti, quien gobernó el país
entre 1985-1990 y 1995-2000, se refirió en su tradicional columna Correo de
los Viernes
al plebiscito que impulsa el Pit-Cnt, para reformar el sistema
de seguridad social.

En el
artículo que tituló “Un gran ensayo general”, el dos veces presidente
apuntó que “la organización sindical, junto al Partido Comunista, se llevan por
delante a la mitad del Frente Amplio y se lanzan a esa aventura, generándole un
fuerte conflicto interno”.

“Es la
consecuencia de un Frente Amplio sin los viejos liderazgos en que, como consecuencia,
la visión ‘clasista’ y corporativa de los sindicatos readquiere fuerza
protagónica…Todo el episodio es revelador. Es una especie de anticipación
escenográfica de lo que sería ese eventual gobierno frentista. Como ya no están
ni el general Seregni ni el doctor Vázquez como líderes políticos, ni el contador
Astori como líder político e intelectual (manejó la economía los quince años
del Frente y enterró los viejos eslóganes), se ha acrecentado el poder del Pit-Cnt.”,
cuestionó el secretario general del Partido Colorado.

Sobre la
propuesta, que establece la eliminación de las AFAP y el ahorro individual —incorporados
en la reforma de 1996 durante la presidencia de Sanguinetti—, el dirigente
político señaló: “Ya hemos señalado el sustantivo error en que se basa la
propuesta. Eliminar el ahorro individual y volver al viejo sistema se riñe con
una demografía cada vez más envejecida. Atropella además derechos fundamentales
al expropiar un gigantesco fondo propiedad de los afiliados. Fijar 60 años
rígidos de edad para las jubilaciones choca con la realidad, para empezar ya
mismo con el reciente acuerdo de los bancarios que prevé la jubilación a edades
de hasta 65 años. Tomar el salario mínimo nacional como un límite mínimo para
la pasividad es también inconveniente, cuando la nueva ley ya establece un
suplemento solidario que atiende las situaciones más afligentes con una mejor
herramienta. En cualquier caso, introducir estas rigideces constitucionales en
una materia cambiante, propia de la ley, es realmente una condena para las
administraciones futuras”.

Con respecto
a lectura político-partidaria, Sanguinetti recordó que es “notorio” que el
Movimiento de Participación Popular (MPP) no está a favor de la iniciativa y
tampoco “el economista Gabriel Oddone”, quien “se presume sería el ministro de
Economía en una eventual presidencia del intendente Orsi”, que también se ha manifestado
contrario a lo propuesto por la central sindical.

Sobre el
presidente del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, Sanguinetti señaló que es un “marxista
leninista honestamente convencido, dogmático puro y duro”, pero “respetable
personalmente”.

“Está claro
que la revolución comunista no ocurrirá y que Abdala no se propone para
encabezarla. Pero su visión corporativa, parcial y clasista, pesa muchísimo más
en el Frente Amplio actual. Ésta paralizaría todo intento de modernización,
todo aquello que piense en competitividad del país, que apunte a la eficiencia,
que forme ciudadanos para este tiempo histórico, que trate de atender el
imperativo categórico de insertarnos cabalmente en un mundo en que la economía
de mercado predomina (hasta en la China comunista). Es gente que cree que
todavía Cuba es una revolución y una esperanza y no lo que es, un país en la
miseria conducido por un totalitarismo empobrecedor. Por cierto, no están más
en la revolución pero el solo hecho de creer que allí hay algo de respetable
refleja una mentalidad incompatible con un desarrollo esperanzado en medio de
la sociedad digital y capitalista en que estamos sumergidos”, añadió el
político.

Finalmente,
Sanguinetti proyectó lo que desde su punto de vista sería un futuro gobierno
frenteamplista

“Asistimos,
en vivo y en directo, con un realismo rotundo, a lo que sería un gobierno
frentista, paralizado por los debates ideológicos entre quienes ya se han
resignado a la filosofía liberal y a una economía de mercado que abominan; y
los que todavía siguen soñando con un socialismo utópico, ya fracasado en la
realidad de todas las variantes que intentó. Presenciamos un ensayo general,
con todo el elenco en el escenario y la orquesta en el foso. No estamos
hablando de los matices y diferencias propias de quienes vivimos en la
democracia y pensamos, en variantes de grado, sobre más o menos intervención
del Estado o más o menos internacionalismo. No es eso, son diferencias de
principio y desde esa distancia, cada asunto de la realidad seguramente va a
tener interpretaciones diferentes. No se puede gobernar con dos sistemas de
pensamiento. Porque los grandes asuntos del Estado no permiten ese estado de
asamblea permanente, tan afín a la dirigencia frentista”, concluyó.

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