Los éxitos teatrales a veces no tienen explicación, pero todos tienen un comienzo. El de Toc Toc, la obra del dramaturgo francés Laurent Baffie sobre un grupo de personas que sufren distintos trastornos obsesivos compulsivos (toc), es por lo menos singular.

La obra se estrenó con éxito en París en 2005, se reestrenó en 2008 y siguió por varias temporadas en cartel. La versión española debutó en 2006 en el teatro Príncipe de Gran Vía de Madrid. Su éxito ha sido tan grande en España que la obra ha multiplicado su interés desde que el título aparece en Netflix protagonizado por Rossy de Palma, Oscar Martínez y gran elenco.

A mediados de 2010 Toc Toc llegó a América Latina y su primer destino fue Santa Fe, en México, con
producción de Maurice Gilbert. Se estrenó en un shopping en Plaza Céntrika.

Cuenta la leyenda que hasta allí llegó el prestigioso productor argentino Carlos Rottemberg, dueño de
Multiteatro y Multitabarís, ansioso por conocer de primera mano la obra que ya era sinónimo de éxito en
varios teatros europeos. La vio y fue un amor a primera vista. No hizo falta mucho más para que
Rottemberg sintiera que estaba ante un éxito asegurado.
El 7 de enero de 2011 Toc Toc se estrenó en el complejo Avenida Corrientes e inició un camino
imparable cosechando temporadas en cartel, reconocimientos y premios.

En nuestro país también ha sido sinónimo de éxito. “Me da mucho pudor decirlo, pero este espectáculo ya
forma parte de la historia del teatro que se hace en Uruguay […] este año vamos por nuestra novena
temporada, que además casi no ha tenido cambios en el elenco, hemos conservado en líneas generales su
reparto original”, señala Nacho Cardozo.

Está entre las obras más vistas de los últimos 25 años, son muchos uruguayos que la han visto más de una
vez. La familiaridad que los actores tienen con el texto y el montaje se han ido afirmando con el correr de las temporadas. Según lo dicho por Cardozo, al conformar el reparto buscó actores que abarquen un
amplio rango de edades para no cometer errores frente al texto de Baffie. También buscó una fuerte diferencia física para darle mayor singularidad, que le permita a los actores utilizar mucho el espacio escénico para dotar de movilidad el resultado. No olvidemos que es una obra coral por excelencia donde todos los actores se lucen por igual.

Los tocs
Como en muchas ocasiones, el arte, en este caso escénico, se encarga de desmitificar y sacar a la luz
aquello que estaba en las tinieblas.

La obra del francés Laurent Baffie, que ingresa en su 9ª temporada, nos muestra una idea de lo que padecen
los que sufren de un toc y logra, a través del humor, descomprimir la atención entre el medio y el enfermo.

Tanto es así que el público sale del teatro pensando cual es su propio toc y quizás más de uno. Sin
embargo, para los psiquiatras un toc es una obsesión, pero multiplicada por mil hasta tal punto que se
dedica más de una hora a ponerla en práctica y si no se trata, puede impedir el desarrollo normal de las
capacidades.

Algunos de los trastornos de la obra son síndrome de Tourette (tics físicos y vocales); caprolalia (no se
puede parar de decir malas palabras, obscenidades o  comentarios socialmente inapropiados). El ritual de
verificar cientos de veces la misma cosa; la aritmomanía y su obsesión en relación a las cifras;
ecolalia (repetir lo que otra persona acaba de decir o una parte de la frase; nosofobia (miedo irracional a
contar una enfermedad) y la obsesión por el orden y la simetría (cuando algo fuera de lugar causa la
máxima tensión).

Lavarse las manos sin parar, vestirse con una frecuencia específica, ordenar, coleccionar, acumular,
entrar o salir del lugar de una forma determinada, son verbos que conocen muy bien quienes padecen el
trastorno.

La clave para componer el personaje de Bananita González, que padece el síndrome de Tourette, “fue
adaptar los textos a nuestra sensibilidad y en el caso de la caprolaia sin agredir al espectador”.
Muchos espectadores van a ver la obra con familiares o con compañeros de trabajo pensando que tienen
algún Toc y generalmente se quedan a la salida, en el hall, hablando con los actores.

“Y si bien yo sé que la gente va más al teatro para entretenerse, creo que la obra deja más que un
mensaje un sentido de solidaridad, que en este tiempo tan difícil que estamos viviendo es bueno tener
presente.

Cuando estrenamos la obra, no se hablaba tanto del tema de este tipo de trastornos y lo que antes se
definía como manías ahora sabemos que es lo que tenés. Tratamos de hacerlo con mucho respeto.
Teníamos miedo de que la gente se sintiera burlada, pero esto no ocurrió y desde el humor, es una forma de tratar amablemente los trastornos sin ser un dedo acusador. La obra tiene sobre el final una revelación
que invita a meditar sobre cómo tenemos que abordar los trastornos obsesivos compulsivos”, acota el
director.

“Toc Toc tiene magia, es epifánica -dice Cardozo-, creció desde el boca a boca en un mundo de angustias
terrible que contiene un tema extraordinariamente doloroso, pero lo hacemos sin reírnos de las
enfermedades. El texto, sin duda, tiene presente que se está hablando de gente enferma invadida por el dolor
que sufre mucho y que merece nuestra solidaria comprensión”.

El sueño de Cardozo tan esperado “de volver a sentarse en una platea,” largamente añorado desde que
empezó la pandemia, se está haciendo realidad, poco a poco, Toc Toc y su Escuela de Danzas están en
marcha.

Elenco

Bananita González,
Alejandro Camino,
Virginia Ramos,
Elena Brancatti,
Alejandra Scasso,
Darío Sellanes,
Eunice Castro.

Viernes 21 horas
Teatro Movie



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