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Medios locales divulgaron el video de una cámara de seguridad en el que se observa a los dos hombres que habrían alquilado la moto de agua usada para cometer el atentado.

La comitiva de agentes y policías que viajó desde Paraguay hasta Colombia para investigar el asesinato del fiscal antidrogas Marcelo Pecci, ocurrido el lunes pasado, adelantó este jueves que en el atentado habrían participado entre dos y tres personas que formaban parte de un plan «muy organizado».

Durante una rueda de prensa desde la ciudad de Cartagena, a unos 38 kilómetros de la isla Barú, donde ocurrió el homicidio, la fiscal de la Unidad Especializada de Crimen Organizado, Alicia Sapriza, dijo que se encontraban analizando «cada detalle» con sus pares colombianos, y que hasta ahora consideran que los autores materiales no actuaron por su cuenta. «Todo fue muy organizado, todo bien planificado«, dijo.

Sapriza afirmó que los agentes a cargo de la investigación «están esperanzados en que a partir del procesamiento de todas las piezas colectadas, las pesquisas avancen de manera más rápida».

Además de Sapriza, viajó a Cartagena el fiscal de Asuntos Internaciones Manuel Doldán y un equipo especializado de la Policía Nacional paraguaya. A los funcionarios les resta una diligencia ante la Fiscalía de Colombia para culminar su labor, que incluyó tomar la declaración de Claudia Aguilera, esposa de Pecci, recoge ABC.

Una vez terminado el proceso, tanto Aguilera como los agentes retornarán este jueves a Paraguay, desde donde enviarán los datos que sean requeridos por las autoridades colombianas para proseguir con la investigación, según Última Hora. Se espera que el cuerpo del fiscal sea repatriado cuando se habilite un vuelo para ello este fin de semana.

¿Qué otros datos se manejan?

Pecci, de 45 años, murió el lunes pasado luego de que dos sicarios que se transportaban en motos acuáticas se acercaran hasta la playa privada de un hotel en la isla Barú, donde el fiscal se encontraba de luna de miel con su esposa.

En una rueda de prensa realizada el pasado miércoles, el director de la policía colombiana, Jorge Luis Vargas, informó que el caso es llevado de manera conjunta entre la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Colombia y Paraguay.

Vargas detalló que el sospechoso de efectuar los disparos era un «una persona de 1,74 metros, tez trigueña y acento del Caribe«, sin que quedara clara su nacionalidad. El organismo que dirige ofreció una recompensa de hasta 2.000 millones de dólares colombianos (alrededor de medio millón de dólares) a quienes aporten información que permita la captura de los asesinos, así como la difusión de imágenes de uno de los sicarios.

De momento, los medios colombianos han divulgado un video hecho por la cámara de seguridad del local donde dos hombres alquilaron la moto acuática, que presuntamente habría sido utilizada para realizar el atentado en una playa privada cercana. Quien recibió las llaves tenía un sombrero y lentes oscuros, mientras que el conductor portaba un chaleco salvavidas, según RCN.

El dueño del establecimiento dijo que aunque el alquiler era por 30 minutos, los desconocidos devolvieron el vehículo 16 minutos después, se cambiaron de ropa y salieron rápidamente.

Reacciones en Paraguay

Si bien la amplia mayoría de las reacciones en el país de origen de Pecci han sido de consternación e indignación por lo ocurrido, las declaraciones de una diputada oficialista han generado profundo rechazo.

Durante una sesión de la Cámara Baja, Jazmín Narváez, líder de la bancada del Partido Colorado, dijo que Pecci se había considerado «con la libertad suficiente para ir a pasearse por Colombia«, a pesar de haber logrado la condena de dos narcotraficantes de ese país.

«Se fue sin guardias, a cuerpo gentil y, como podría decirse vulgarmente, se regaló a una megaorganización que logró localizarlo dentro de un hotel», sostuvo la parlamentaria.

Estas afirmaciones, que apuntan a la revictimización del fiscal paraguayo, fueron duramente criticadas en las redes, por considerarlas poco empáticas.

Tras esas manifestaciones de repudio, la diputada escribió un trino para ofrecer «disculpas por la interpretación que generó» su intervención en el Congreso.

«Me duele la muerte de nuestro mártir del Ministerio Público Marcelo Pecci, sé que tuvo una vida de testimonio, mencioné que en su tranquilidad de conciencia se convirtió en un objetivo fácil y fue víctima del crimen organizado», alegó.





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