Montevideo Portal
Tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el anuncio del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, de una inversión millonaria en la infraestructura petrolera suscitó dudas y formó un debate acerca de los “verdaderos motivos” detrás del ataque, en el cual distintos análisis hacen eco de la invasión de Irak en 2003 y afirman que las reservas del país sudamericano son el objetivo de EE. UU.
Uno de esos análisis, elaborado por el comentarista político y filántropo estadounidense Glenn Beck, sostiene que el centro de el conflicto es el petróleo.
Su argumento establece que, como Venezuela tiene la mayor reserva de petróleo en el mundo, y aunque Estados Unidos “no lo necesite”, China sí. Esto se debe a que la potencia asiática compra “entre el 60 y 90% de todo el crudo que exporta Venezuela, entre 85 y 90% de todo el petróleo de Irán” y “casi la mitad” de la reserva rusa.
“Ese petróleo venezolano no va a ir a China. Irán también está desestabilizado. ¿Cómo va a hacer China para alcanzar sus necesidades energéticas sin esos volúmenes de recursos? El petróleo está absolutamente en el centro del conflicto, pero no es para nosotros”, argumentó, y apuntó a que los efectos de la maniobra llevarían a “anular” una invasión a Taiwán, la dominancia de la IA china y los planes de desdolarización del Brics.
Sin embargo, según aseguró Ignacio Bartesaghi, eso está lejos de ser verdad, al punto de que el petróleo de Venezuela “no mueve la aguja”.
En diálogo con Montevideo Portal, el doctor en Relaciones Internacionales explicó que la clave de Trump es “totalmente geopolítica”, y está en “tener muchas victorias chicas a corto plazo” para “sacar a China de las inversiones estratégicas de América Latina”.
Por un lado, reconoció: “Por supuesto que las inversiones chinas tienen que ver con el petróleo, la minería, el litio y las grandes obras de infraestructura. Por eso está el puerto de Shanghai en Perú y por eso Trump puso presión en sacar la presencia logística China en Panamá con el canal o en Argentina con el litio. No es para nada llamativo el hecho de que sí exista una puja por recursos”.
Sin embargo, “China no tiene su perspectiva de futuro en las reservas de Venezuela, ya que ese país de por sí no es un gran productor de petróleo, por lo que no mueve la aguja”, argumentó.
En ese sentido, Bartesaghi explicó que las reservas petroleras de Venezuela importarían si se llevaran adelante todas las explotaciones que tiene, ya que estas “son importantes a nivel internacional”.
En contraste con la realidad, el país caribeño “no tiene una producción relevante” y le llevaría “muchísimos años producir el petróleo con la capacidad que tenían hace 25 años”. Además, “China ya tiene una capacidad de diversificación de proveedores muy grande”, detalló.
“Todo el mundo habla del tema del petróleo porque contó la cantidad de veces que Trump dijo la palabra en su histórica conferencia de prensa, ya que pensaban que iba a dar un discurso orientado a hablar de democracia o la libertad, pero su jugada es geopolítica”, mencionó Bartesaghi.
“Estados Unidos sabe que China es un poder muy grande y que no lo puede sacar de todos lados. La carrera en África la tiene perdida, en Asia central también es difícil competirle a China, por lo que América Latina es la región en la que puede moverse más rápido y con mayor éxito”, explicó, y ratificó que considera que “el rol del petróleo está sobreexagerado”.
Por otro lado, Bartesaghi planteó que Latinoamérica tiene que “asumir y no dramatizar” la venida de un EE. UU. “mucho más intervencionista” en la región. Sobre esto, puntualizó casos como la inversión de US$ 20.000 millones en Argentina en sus últimas elecciones, y el “involucramiento con Bolsonaro” durante su mandato presidencial.
“Yo creo que está bien hacer mención a la defensa del derecho internacional, pero lo que vemos [de los discursos de Trump] sobre Colombia, México, Groenlandia y Panamá es retórica. Ya no habla más de algunos de esos temas, estaba diciendo que iba a invadir Panamá y no lo hizo”, sostuvo, y subrayó que la maniobra se trata de “marcar la discusión”.
Asimismo, aseguró que el presidente norteamericano “no va intervenir en otros países como hizo con Venezuela”— a excepción de Cuba o Nicaragua—, ya que esta operación militar fue sobre “un estado fallido administrado por un dictador violador de los DDHH”, que “también violaba el derecho internacional”.
“La estrategia de Trump es mucho más sencilla de lo que parece y menos compleja que la doctrina Monroe: él quiere volver a tener América Latina como su zona de influencia y sacar a sus principales competidores de la carrera. Es geopolítica, no geoeconomía”, concluyó Bartesaghi.
Montevideo Portal