Turquía se prepara para cerrar este jueves el juicio en ausencia de los 26 sospechosos por el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi antes de trasladar el caso a Riad, una decisión criticada por asociaciones de derechos humanos.

El periodista crítico de 59 años, colaborador del diario estadounidense The Washington Post, fue asesinado el 2 de octubre de 2018 en el consulado saudita en Estambul, donde fue estrangulado y posteriormente desmembrado.

Un tribunal turco empezó en 2020 el juicio sobre este caso que complicó las relaciones entre dos potencias musulmanas sunitas. Pero Ankara, necesitada de inversiones para salir de su grave crisis económica, ha intentado suavizar las tensiones con Riad.

Su ministro de Justicia, Bekir Bozdag, indicó la semana pasada que dará luz verde a entregar el caso a Arabia Saudita como solicitó la fiscalía en la última audiencia de este proceso el pasado 31 de marzo.

El fiscal argumentó que el caso «se ha demorado» porque las órdenes de la corte no pueden ser ejecutadas dado que los sospechosos, entre ellos dos allegados del príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán, son extranjeros.

– «Salirse con la suya» –

La oenegé Human Rights Watch aseguró que esta decisión «terminará con cualquier posibilidad de justicia».

Trasladar el juicio a Riad también «reforzará la creencia de las autoridades sauditas de que pueden salirse con la suya», asegura Michael Page, subdirector del grupo en Oriente Medio.

Amnistía Internacional, cuya secretaria general Agnes Callamard investigó el asesinato en 2019 como relatora especial de la ONU, también criticó con dureza al gobierno turco.

«Turquía estará devolviendo voluntaria y conscientemente el caso a manos de quienes son responsables», afirmó.

El informe elaborado por Callamard para la ONU encontró «pruebas creíbles» vinculando el asesinato y el intento de encubrimiento al príncipe heredero saudita.

Inicialmente, cinco personas fueron condenadas a muerte en el reino árabe por el asesinato de Khashoggi, pero una corte saudita revocó la sentencia y decretó penas de cárcel de hasta 20 años a ocho acusados en un procedimiento judicial secreto que no divulgó las identidades de los sospechosos.

– Boicot –

Para decepción de Riad, Turquía siguió adelante con el caso y el presidente Recep Tayyip Erdogan dijo en ese momento que la orden de matar al periodista «vino de los niveles más altos» del gobierno saudita.

En los siguientes años, aunque de forma no oficial, Arabia Saudita ha tratado de presionar la economía turca con un boicot a sus importaciones.

Intentando un deshielo en sus relaciones, el año pasado el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, visitó Riad. El traslado del caso al reino despejaría el último obstáculo para la normalización de sus relaciones.

En una entrevista a AFP en febrero, la prometida de Khashoggi, Hatice Cengiz, pidió a Ankara priorizar la justicia a su acercamiento con el reino petrolero.

«Para que algo así no vuelva a ocurrir, (…)  no debe abandonar este caso», dijo Cengiz.

Erdogan busca apoyo de sus rivales regionales como Egipto, Emiratos Árabes Unidos o la misma Arabia Saudita ante la crisis y el creciente aislamiento diplomático que ha reducido las inversiones extranjeras, especialmente de Occidente.

En enero anunció que planeaba un viaje a Arabia Saudita en un momento de dificultades económicas para Turquía, cuya inflación anual llegó al 61,14% según datos oficiales del lunes.

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