Era un joven como tantos, con sueños, con muchos proyectos para su futuro, con muchas ganas de vivir. Hoy con un trabajo, mañana con otro, no tenía pretensiones, iba  tras del peso, donde ganaba más allí él iba. Desde muy joven, por cosas de la vida vivió solo, se crió con su madre y su hermano. Sus padres, por cosas de la vida se separaron cuando él tenía diez años. El 29 de Marzo estaría cumpliendo 33 años, pero por cosas de la vida no pudo ser. Aún no había conseguido lo que realmente quería hacer, decía que todavía no había dado con lo suyo pero esperaba que le llegara el momento, tenía esperanzas en el mañana, pero por cosas de la vida, esa mañana nunca llegó.

Un día le surgió la posibilidad de embarcar en un barco pesquero, no era lo que quería para su futuro, pero decidió hacerlo mientras no conseguía otra cosa y así lo hizo una y otra vez más.

Con su madre se veían de vez en cuando ya que no tenían una excelente relación, su papá vivía en el interior pero por cosas de la vida  se veían casi nada.

En el mes de junio se embarcó por cuarta vez, estaba animado porque ganaría una buena plata y ese fue el único motivo por el cual lo hizo.

Era una noche de una fuerte tormenta, en el mar una oscuridad tremenda, el viento y la lluvia de aquella noche eran muy fuertes, él salió afuera del barco junto a otros compañeros, el barco se movía fuerte y en un descuido y en un segundo él se cayó al mar. Sus compañeros trataban de rescatarlo del agua, oían sus gritos desgarradores, auxilio, sáquenme, sus compañeros desesperadamente hicieron el esfuerzo pero por cosas de la vida no pudo ser. Entre  la oscuridad, y con la fuerza del mar con la tormenta que había, el intento quedó en la nada.

Todo sucedió en cuestión de segundos, ya no escuchaban sus gritos y no alcanzaron a verlo nuevamente para poder sacarlo del agua.

El mar lo había atrapado, él con su desesperación por ser rescatado y ver que sus compañeros no lograron salvarlo, gritando desesperadamente desapareció, amaneció y no había rastros de él.

 La tripulación volvió a tierra con la desesperación de haberlo perdido, en tierra se  notificó a las autoridades de lo que había pasado, y se le comunicó a su madre.

Aunque el cuerpo del muchacho no estaba, se sabía que no existía ninguna posibilidad de vida, ya que sus compañeros habían presenciado cuando el mar lo atrapó.

Pensar que estar en un barco pesquero no era lo que él quería, pero por cosas de la vida  hacía casi dos meses que estaba sin trabajo y decidió embarcar hasta conseguir un nuevo trabajo. Por cosas de la vida él no tuvo otra oportunidad, él no se podía imaginar que esa noche de junio para él sería una noche fatal, sería su última noche de vida.

Ese era su destino, todos sus sueños y sus proyectos de vida en esa cruel noche de junio junto a él dejaron de existir. Su familiares y amigos lloraron, les cuesta creer de la forma que dejó de existir, su madre se pregunta porqué tuvo que embarcarse, pero lo hizo porqué ya era su destino. Por cosas de la vida cuantas cosas pendientes le quedaron por hacer, lo más triste fue que el se dio cuenta que el mar lo atrapaba y que sus fuerzas no le daban para poder escapar, sintió que se perdía y que ese era el final de su corta vida  ¡Cuanta terror hubo en sus últimos minutos de vida! Pobre muchacho morir de esa forma con tanta desesperación y dándose cuenta que por cosas de la vida  se moría. Y pensar que llevamos adelante nuestras vidas con tantos proyectos y cuantas veces nos prohibimos de hacer aquello que queríamos para nosotros y decimos “lo hago otro día”. No tenemos en cuenta que quizás ese otro día al que nos referimos, no lleguemos a vivirlo porqué así son las cosas de la vida.

Pero sería imposible vivir sin pensar que no tendremos un mañana, porqué nuestras vidas y nuestros proyectos del mañana, son parte de las cosas de la vida.



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