Uruguay ocupa el primer lugar en Latinoamérica en incidencia de cáncer de piel, por lo que desde la Sociedad de Dermatología buscan crear un plan nacional que regule y fomente el cuidado y la prevención de esta patología, haciendo énfasis en prohibir la utilización de camas solares a menores de 18 años.
La Sociedad de Dermatología del Uruguay (SDU) es una sociedad científica conformada por dermatólogos recibidos o en formación, que trabaja, a nivel interno, en la formación continua de sus socios y a nivel de la sociedad, concientizando sobre la prevención de cáncer de piel. A través de campañas –que han tenido el auspicio del Ministerio de Salud Pública, el Programa Nacional de Cáncer y la Universidad de la República– difunden información y trabajan en distintos centros de asistencia. Pero, una vez terminada la campaña, las cosas quedan allí.

Hasta hoy no existe una ley nacional que regule y fomente el cuidado y la prevención del cáncer de piel y es tras ello que la SDU va ahora. Para lograrlo, es que ayer martes tuvieron una reunión con los integrantes de la Comisión de Salud del Senado donde se puso sobre la mesa la necesidad de que se declare la prevención de este tipo de cáncer, de interés nacional, y que las campañas estén planificadas y organizadas desde el Ministerio de Salud Pública y ya no, exclusivamente, desde la SDU.
En diálogo con La Mañana, Mercedes Laporte, médica dermatóloga del Hospital Británico y secretaria de la Comisión Directiva de la SDU, dijo: «La sociedad pretende marcar pautas que vayan guiando más allá del gobierno de turno, porque está demostrado a nivel mundial que desde el año 1975 la incidencia de cáncer de piel viene aumentando un 150% y esto va más allá de cualquier cuestionamiento».

Es que Uruguay ocupa el primer lugar en Latinoamérica en incidencia de cáncer de piel. Dentro de ello, el melanoma tiene una incidencia que se duplica año a año. El calcinoma basocelular –uno de los tipos de cáncer, generalmente el que más se cura– es el cáncer general, tomando todos los del organismo, que ocupa el primer lugar de incidencia en las personas de piel clara.
«Todos estos datos hacen que nos movilicemos desde hace mucho tiempo, pero ahora queremos dar un paso más en función de esta realidad donde la incidencia de melanoma –el cáncer con un pronóstico más reservado, es decir, que las personas pueden morir cuando está pronosticado tardíamente– crece, por lo que queremos proponer una conducta país.

Camas solares y menores de edad
Días atrás trascendió una noticia desde Argentina que daba cuenta de una joven que, producto de haber consumido dos sesiones de cama solar, quemó el 90% de su cuerpo. El hecho sirvió como disparador para iniciar el debate sobre la incidencia que tienen la utilización de estos artefactos para el cuerpo humano.
Al respecto, Laporte señaló que las camas solares son el principal factor exógeno a los cuales las personas se exponen para recibir radiación ultravioleta. Manifestó que las mismas generan «un riesgo muy importante» que es perjudicial sobre todo para las personas de piel clara, que tienen una sensibilidad particular a la radiación utravioleta. Genera, además, un daño acumulativo que puede terminar la formación de un cáncer.
Es por esto que dentro del proyecto de ley que se quiere elaborar se busca regular la utilización de estas camas y prohibirlas para los menores de 18 años. «Cuando son menores de 18 años, está demostrado que aumenta no solo la incidencia de cáncer de piel sino también la edad de aparición», sostuvo la especialista.
En este sentido, explicó que las camas solares se basan en una tecnología donde se utiliza radiación ultravioleta A, la que dijo, «está demostrado que su uso prolongado en el tiempo y sumado a la exposición normal que tiene una persona al sol, aumenta los riesgos de acidogénesis». Además, indicó que la propia ultra-violeta ya es acidogénetica, por lo que, al acumularla, los sistemas reparativos –enzimas que reparan nuestro ADN– se ven desbordados y producen la formación o la posibilidad de formación de un tumor.
Por último, consultada sobre las expectativas a futuro de la iniciativa, comentó: «Dado que es un tema de sensibilidad general que motiva el interés de todos los factores, y sobre todo desde el ámbito médico y dermatológico, vamos con mucho entusiasmo, pero basados en un fundamento científico, con conocimiento y mucha bibliografía publicada. Tuvimos buena receptividad desde los parlamentarios. Sabemos que son los primeros pasos de un camino que empieza y estamos confiados en nuestro sistema político».

La incidencia de los primeros 20 años
Por su parte, la Dra. Alejandra Yustin, jefa del servicio de Dermatología de la Asociación Española, en entrevista con La Mañana, mencionó que la radiación que recibe una persona en sus primeros 20 años de vida es la que más consecuencias deja a futuro por lo que indicó la necesidad de cuidar especialmente a los niños y adolescentes.

Respecto a las consecuencias, dijo que, si bien el cáncer es la patología más severa, pueden también haber otros desencadenan-tes. «En la piel tenemos distintos tipos de cáncer, desde el más ‘benigno’ al más invasivo, dependiendo en qué parte del tejido surja la neoplasia», explicó. Añadió que hay lesiones en la piel, como la queratosis actinica, que se consideran lesiones prema-lignas y que son las que mayormente se ven a nivel de la población.

Igualmente, señaló elementos de fotoenvejecimiento a través de cambios en la coloración de la piel, que pueden darse en tonos marrones o blancas, aumento de la sequedad de la piel, arrugas, cambia la vascularización a nivel superficial y, por último, disminución de la inmunidad. «Además hay enfermedades como las del colágeno que son de todo el organismo que son fotosensibles y que el sol es uno de los desenca-denantes de empujes y de agra-vantes de las enfermedades», explicó.

Por otro lado, hizo hincapié en los cuidados que se deben tener a la hora de exponerse a la radiación solar. La profesional mencionó la necesidad de protegerse con real importancia en las horas pico –comprendidas entre las 10 y las 16 horas– aunque señaló que fuera de este rango se debe utilizar protector solar que sea, al menos, factor 30, el que debe repetirse cada tres horas por toda la piel que no está cubierta por ropa. Además, pidió respetar los horarios de descenso a la playa y elegir siempre espacios con sombra, aun así, luego de la colocación del protector solar.

Además, comentó las medidas que se deben tomar en caso de ingresar al agua: «Hay que tener en cuenta que el agua no nos protege de los rayos ultravioleta, por lo tanto, el tiempo en el que estamos en ella estamos recibiendo radiación y uno se quema sin darse cuenta», explicó.

Asimismo, señaló que si bien los laboratorios sostienen que los protectores son resistentes al agua es necesario secar la piel y volver a colocar el protector nuevamente. La doctora recomendó la utilización de ropa con protección solar u oscuras de trama apretada preferiblemente sintética, sombreros de ala ancha y lentes con índice UV. «También vemos índices de cataratas a largo plazo con la radiación ultravio-leta», informó.



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