Porque la LUC no tiene ni una letra en contra de los delincuentes de cuello blanco y, por el contrario, les ayuda a lavar dinero.
Porque el desalojo exprés es cruel e infame y planeado por gente que no tiene problemas de vivienda.
Porque quiero que el INC otorgue tierras a quienes la trabajen y no a millonarios que viven en otra parte y pagan tres monedas a algunos peones para que ocupen su lugar.
Porque no quiero un Zar manejando información secreta de todos los orientales.
Porque no defiende a los buenos policías, sino a los prepotentes y abusadores.
Porque es mentira que sin la LUC la Policía no podrá pedirte la cédula.
Porque es mentira que si un delincuente entra a tu casa no podrás defender a tu familia.
Porque quienes dicen defender a la Policía le han quitado salario real en dos años de gobierno herrerista.
Porque es mentira que los delitos descendieron gracias a la LUC. Hicieron bajar los homicidios en los papeles porque de 80 muertes dudosas por año pasaron a 150. Hasta vimos diagnósticos de «muerte natural» en un muchacho de veinte y pocos años muerto en el penal.
Porque quiero que los reclusos trabajen y/o estudien, dentro de un proceso de rehabilitación.
Porque, aunque afirman defender a la educación pública, subrepticiamente, en la LUC, eliminaron el término «pública», aumentaron el poder de los políticos y desplazaron a los docentes.
Porque es una maniobra para favorecer a los rompehuelgas y perjudicar a los trabajadores organizados para así poder imponer su política neoliberal hambreadora.
Porque detrás de la LUC están aquellos que tuvieron récord de exportaciones a precios altísimos y se llevaron miles de millones de dólares para el exterior, mientras en Uruguay bajaban el salario a sus empleados.
Porque viola el artículo 168, artículo 7mo., literal a de la Constitución, al haberse presentado como una ley cuando son centenares.
Porque la LUC favorece a las empresas privadas que compiten con las públicas, a las que siempre el herrerismo quiso privatizar.
Porque está hecha para favorecer a los poderosos y abusadores y mantener sometidos a los trabajadores.
El 27 podemos perder; porque la lucha ha sido desigual; pero luchemos hasta el último segundo.
No sea que, una vez más, tengamos que llorar mañana por lo que no supimos defender hoy.



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